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Después de permanecer cerrado durante tres meses, el tramo entre el primer y segundo anillo de la avenida Grigotá (zona de La Ramada) fue abierto al tráfico de vehículos ayer en medio del caos y la confusión, especialmente de ciudadanos que no sabían cuál era la nueva ruta de las líneas de micros que ya no tienen autorización para circular por la Grigotá y cuáles son las paradas autorizadas.

La reapertura de la vía se inició a primeras horas de la mañana de este lunes y estuvo a cargo del responsable de Seguridad Ciudadana, Herland Camacho, y de la directora de Transporte de la Alcaldía, Lucy López, que desplazaron a decenas de funcionarios para que ayuden a dar fluidez al tráfico, retirar a los vendedores ambulantes y a orientar a los pasajeros. 

A esa comitiva se sumaron dos dirigentes del Sindicato de Transportistas 24 de Septiembre para ayudar con información y guiar a los choferes de los micros sobre las nuevas rutas que deben seguir. De acuerdo con la planificación municipal, algunas líneas pueden circular por la misma Grigotá, otras  doblar en U, otras subir por la av. Ana Barba y bajar por la av. Omar Chávez. 

Los dirigentes se ubicaron en la esquina de la calle Antonio Suárez y Grigotá, y desde ese lugar, a gritos, indicaban a los choferes que solo debían alzar o bajar pasajeros en las tres paradas establecidas en la transformada avenida.  

La primera parada está ubicada a pocos metros de la calle Antonio Suárez y avenida Grigotá; la segunda, en el frontis de la calle Sutó y la última, en inmediaciones de la calle Muchirí. 

Según Emilio Mejía, del Sindicato 24 de Septiembre, las líneas de micros que no fueron autorizadas para llegar hasta el primer anillo de la Grigotá ya no ingresarán por la Ana Barba, sino que deben girar por el segundo anillo hasta la Omar Chávez y luego bajar hasta la antigua terminal de buses. 

Sin embargo, esa versión contradecía las instructivas que daban los operadores de la Dirección Municipal de Transporte que estaban ayer en la Grigotá. Estos afirmaban que la Ana Barba se mantenía como un nuevo canal para el transporte público urbano.


No solo en ese personal había confusión, también los usuarios del transporte público desconocían cuáles eran esas 15 líneas de micros autorizadas para circular por la avenida Grigotá, zona de La Ramada, y cuáles tienen orden para desviar su ruta. 

“Necesito subir a la línea 1 y no sé si pasa por aquí como antes”, preguntaba Martha García a un guardia municipal, que estaba en la zona. El funcionario tampoco pudo darle una respuesta satisfactoria, por lo que le recomendó que acuda al personal de Movilidad Urbana, que viste chaleco plomo. “Yo creo que ha faltado más publicidad de la Alcaldía sobre estos cambios”, dijo un ama de casa que buscaba información sobre la ruta de la línea 24.

En las dos vías de la Grigotá se observó al personal técnico controlando para que los conductores no se estacionen en los sitios destinados para los parqueos rotativos o de carga y descarga de mercadería. 

Entretanto, un par de funcionarios municipales, a bordo de bicicletas y vistiendo chalecos verdes, recorrían las ciclovías construidas a los costados del camellón central para velar que se respete ese canal para los ciclistas. 

Mientras tanto, un grupo de guardias municipales recorrían las dos vías de la Grigotá para recordar a los dueños de tiendas y almacenes que está prohibido sacar la mercadería en las aceras.

Otro grupo de guardias, a bordo de dos camionetas, también recorrían la avenida para decomisar la mercadería de los vendedores informales.

Transporte interprovincial
El recorrido de los trufis y minibuses del servicio interprovincial e intermunicipal también ha sufrido cambios, pues ya no pueden llegar de manera directa al segundo anillo, zona de La Ramada. Por ejemplo, las líneas que llegan de la zona sur solo tienen permitido avanzar tres cuadras, luego de cruzar el tercer anillo. Luego deben desviar por la avenida Barrientos, subir por la calle Igmiri hasta salir al segundo anillo. 
Las paradas de estas líneas están entre el segundo y tercer anillo de la ruta a La Guardia. 

Estos cambios sorprendieron a algunos choferes, como a Richard S., que en su trufi conduce pasajeros hasta Camiri. “Por qué no informan con anticipación de estos cambios”, criticó el conductor, cuando un funcionario municipal le impidió el paso directo al segundo anillo.

Control por dos semanas

La titular de la Dirección de Transporte, Lucy López, explicó que el control que se realiza en la Grigotá se extenderá por unas dos semanas,
periodo en que se espera que la  ciudadanía y los conductores se acostumbren a los cambios; luego se reducirá el número del personal para los controles.

López dijo que de manera permanente se está hablando con los dueños de tiendas y comerciantes para que dejen libre los parqueos rotativos, pues esos espacios son para las personas que acuden al mercado a realizar sus compras. Explicó que cada una de las paradas del transporte público está a 300 metros de distancia y que facilita el paso del peatón, pues están ubicadas en los cruces donde hay semáforos.

Protestas

Ayer por la mañana, un grupo de personas que se identificaron como postulantes a guardias municipales bloqueó la vía de acceso a la Grigotá para exigir a la comuna que los contrate o que les paguen por dos meses de trabajo. 

Fernando Ríos y Richard Becerra explicaron que el 21 de mayo 400 jóvenes empezaron a trabajar  en la Guardia Municipal, participaron en operativos y en actividades como San Juan y Corpus Christi, pero hasta la fecha no recibieron ningún pago por sus servicios ni firmaron los contratos de trabajo. 

Según ellos, se les prometió un pago de Bs 2.700, más un bono alimenticio de Bs 400.  

Sondeos

Sonia Vargas
Vecina

“Esta avenida es una de las principales de ingreso a la ciudad y me parece bien que reduzcan el número de líneas de micros que pasen por esa zona, pero falta informar a la gente sobre este tema. Lo negativo es el asentamiento de los vendedores ambulantes”.

Alberto L.
Línea 1

“Hay que tener paciencia, es el primer día de la apertura de la avenida, todavía ni los pasajeros ni los choferes nos estamos acostumbrando a estos cambios. Creo que se debía ‘socializar’ más la información sobre los desvíos de rutas y las líneas de micro; deben de distribuir volantes con esa información”.   

María Barreto  
Vendedora ambulante

“La necesidad hace que vendamos en las calles, no es por capricho, es para sustentar a nuestras familias. Nos ofrecen puestos en los mercados nuevos, pero para acceder a uno nos exigen afiliación a las asociaciones y para ser socios nos piden pagar una cuota alta”.