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La cumbre internacional contra el extremismo violento convocada por los mandatarios de Estados Unidos continuó este miércoles con su segunda jornada en la Casa Blanca, en la que participan 60 países.

En las intervenciones de representantes políticos, los ponentes llamaron no sólo a combatir militarmente el radicalismo, sino a mitigarlo desde dentro de las comunidades.

El primero en tomar la palabra fue el secretario del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., Jeh Johnson, que recordó la necesidad de tejer una red de confianza entre la comunidad y los poderes públicos, así como el trabajo conjunto de los diferentes actores allí reunidos.

Miembros de la delegación tomaron la palabra para exponer el programa que vienen desarrollando para prevenir el extremismo y evitar que los jóvenes somalíes residentes en el estado sean reclutados para ir a combatir en el país africano.

Se estima que, desde 2007, más de una veintena de jóvenes han partido desde Minnesota para luchar junto al grupo yihadista al-Shabab.
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El presidente norteamericano, Barack Obama, sostuvo que el mundo debe ofrecer "algo mejor" a los jóvenes para prevenir su radicalización, al anotar que la lucha contra el extremismo va más allá de la fuerza militar y es, en última instancia, "una batalla por los corazones y las mentes".

En un intento por impedir que la religión o el Islam acaparase la atención del encuentro, el artículo de Obama, incidía en que esta cumbre se centra en todas las amenazas terroristas que ciernen al mundo y en que éstas provienen de "odiosas ideologías e individuos de diferentes religiones".

Obama insiste en que hay que trabajar con las diferentes comunidades desde dentro, con "colaboraciones innovadoras" a nivel local. Y, mirando más allá de las fronteras de Estados Unidos, recuerda el uso torticero que hacen grupos como Al Qaeda para explotar el malestar de la gente ante la corrupción y la injusticia.

"El mundo tiene que ofrecer a la juventud algo mejor", dijo el mandatario de EE.UU.

Asimismo, el presidente norteamericano expresó que los extremistas del Estado Islámico (EI) no son ni religiosos ni representan al Islam, sino que simplemente se trata de terroristas "desesperados por obtener legitimidad".

También pidió a comunidades de todo el mundo luchar contra la exclusión para evitar convertirse en caldo de cultivo de los yihadistas.

Este jueves está previsto acuda el ministro del Interior de España, Jorge Fernández Díaz, cuando concluirá la cumbre contra el extremismo violento, que pretende servir de refuerzo a la coalición internacional que trabaja por "reducir y degradar" al Estado Islámico (EI).