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La Bolsa de Atenas reabrió ayer con un desplome tras cinco semanas de cierre por el control de capitales, en una jornada en la que el Gobierno de Alexis Tsipras ha continuado sus negociaciones a contrarreloj con los representantes de los acreedores de cara a un tercer rescate.

Se había dado por descontado que esta reapertura de la Bolsa, que el presidente de la Comisión del Mercado de Valores, Kostas Botópulos, calificó de un primer paso hacia la normalidad, iba a convertirse en un lunes negro.

Finalmente, la caída, que en la apertura rozó los 23 puntos porcentuales, se quedó en algo más de un 16%.

Todos los analistas partían de la base de que la reapertura iba a ser dramática habida cuenta de que los inversores nacionales apenas tienen margen de actuación por el control de capitales que sigue vigente.

Mientras que los internacionales pueden efectuar compras y ventas con completa normalidad, los nacionales siguen sujetos a las drásticas restricciones que impone el control de capitales.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo izquierdista intenta lograr a contrarreloj un acuerdo que permita solventar la crisis de los bancos e insuflar algo de oxígeno a la economía, amenazada de un nuevo golpe de recesión para este año a raíz de todos los problemas de los últimos meses