Los últimos yuquis de Bolivia han llegado a Santa Cruz y no han venido de paseo, lo han hecho porque están en emergencia y piden ayuda para no ser solo en historia.

Enfermos y cansados, así están los 23 adultos y 45 niños que decidieron marchar de Biarecuaté, provincia Carrasco de Cochabamba, hacia la metrópoli cruceña. Ahora se hospedan en la casa de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), en la Villa Primero de Mayo.

Llegaron sin equipaje, solo con la ropa en su cuerpo, pero con la esperanza de ser escuchados y retornar con ayuda para los menos de 200 miembros que solo quedan en esta etnia.

Raquel Guagasuera dice que la mayoría están enfermos y sin recursos económicos, por lo que piden a las autoridades y al pueblo boliviano ayudarles a mejorar sus condiciones de vida para no perecer.

La literatura señala que en Bolivia los yuquis son el último pueblo indígena de la familia lingüística tupí-guaraní. Fueron contactados 450 años después de la llegada de los españoles a nuestro país. En sus orígenes eran nómadas y se dedicaban a la recolección de frutos y a la caza, ahora están asentados en el trópico cochabambino.

Según el Censo de Población y Vivienda de 2012, los yuquis son una de las 15 etnias de las 37 que existen en Bolivia, que están en peligro de extinción.

El periodista Roberto Navia ha elaborado un reportaje especial sobre este pueblo que será publicado este domingo por EL DEBER en sus dos ediciones, la impresa y la digital. Lo invitamos a leerlo y sumarse a la campaña solidaria en pro de este pueblo hermano.