Opinión

cara a cara

El Deber 19/2/2019 04:00

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Santa Cruz será el epicentro de las movilizaciones que exigirán el respeto al referéndum del 21-F. Se cuestionó desde el Gobierno un aparente debilitamiento de las plataformas ciudadanas y había una señal de fragmentación y hasta desacuerdos de ellas respecto a la forma de protestar contra la habilitación del binomio del MAS. Sin embargo, ayer anunciaron en el Comité pro Santa Cruz que habrá una concentración conjunta este 21 de febrero de los cívicos y las organizaciones que reclaman el respeto al No. Es un acuerdo importante, ya que la dispersión hubiese sido un mensaje fatal. Al contrario, la unidad fue en los últimos 20 meses fundamental para la contundencia de las protestas. Por lo visto, volveremos a observar otra fuerte movilización, nada menos que el día en que se recuerdan tres años de la victoria del No.

Casi al mismo tiempo en el que surgieron contradicciones en el MAS respecto a la intención de procesar a un juez cruceño que admitió una demanda contra la habilitación de Evo Morales, se conoció que el recurso fue declarado improcedente por la autoridad judicial. Por lo visto, el legislador oficialista que anunció el juicio cometió un error de cálculo y se adelantó a la difusión del fallo, que lo hacía innecesario. El Gobierno salió apresurado a desautorizar al asambleísta del MAS, probablemente consciente de que no había ya necesidad de presión.

En Oruro quieren un carnaval libre de contaminación electoral, lo que es casi imposible. La inédita determinación del gobernador orureño de prohibir respaldos o repudios a los políticos durante la celebración, enfocada en la Virgen del Socavón, podría convertirse en un saludo a la bandera. Toda restricción a la libertad de expresión termina provocando muchas veces un efecto bumerán.