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El 30 de enero los internos de régimen abierto de Palmasola, conocido como PC4, eligieron a su nuevo dirigente. Los 3.890 presos que conviven en un espacio que se asemeja a un barrio de la ciudad de los anillos y que significa poco más de la mitad de los más de 5.000 reos que están en el penal más grande del país, eligieron por un año de gestión a Leónidas Rodríguez como regente general.

La elección estuvo marcada por una pelea en el centro penitenciario. La revuelta fue confundida con un intento de amotinamiento, que al final se diluyó con la separación y castigo de un ex hombre fuerte del control interno de los reos, Armin Serrudo.

Este recluso, sindicado de liderar una revuelta en contra de Leónidas, hasta antes de este episodio era el coordinador general de los grupos de disciplina en Palmasola, hombres que identificados con chalecos de colores y armados con bates o palos imponentes, son encargados de poner a raya a todos y están acusados de abusos y cobros irregulares. A decir de algunos, son el brazo armado de la represión dentro del penal.

Pero, ¿por qué tanto interés en ser representante de los presos de Palmasola? EL DEBER trasladó esta pregunta a exencargados de
Régimen Penitenciario, reos que bajo el pedido de anonimato hablaron, exinternos que dejaron el penal, voluntarios que por años trabajan para mejorar la calidad de vida de los reclusos. Además, se revisó los testimonios y la documentación transcrita en el libro de un exrecluso que vivió esta realidad por más de 10 años.

La respuesta casi unánime de estas fuentes fue: administrar los miles de bolivianos que se mueven a diario en el reclusorio, dinero que se convierte en una condena adicional para quienes caen en Palmasola. Se estima que al año se recaudan más de Bs 3,5 millones por diferentes cobros.

Calculando montos
“Los cobros son diarios y las extorsiones también. No pagar lo que te piden significa que serás apaleado por los grupos de disciplina”, contó un exreo, que intenta cambiar de vida y que purgó condena luego de verse involucrado en un asalto.

Este hombre señaló que el primer cobro tras cruzar la reja del PC4 es el derecho de piso. La cantidad de este monto varía, ya que unos dicen que es de Bs 800 y otros indican que supera los Bs 1.000. “Se les cobra más a los ‘narcos’ o a quienes se sabe que tienen mayores posibilidades económicas”, apunta un reo al otro lado del teléfono, con la voz bajita para no ser escuchado.

Leónidas, el electo regente de los reclusos, luego de algunos minutos de conversación telefónica termina admitiendo que este cobro existe, aunque asegura que el monto es menor y que no es obligatorio. Él dice que son Bs 600 y que todo lo recaudado es para las mejoras en el centro, ya que recuerda que ante el abandono del Estado al sistema penitenciario, ellos deben mantenerse solos.

El nuevo regente asegura que son más de 300 los reclusos que no tienen cómo pagar esta cantidad y que no son amedrentados para conseguirla, pero esta cifra es menos del 20% de las más de 1.200 personas que en promedio ingresan a la cárcel cada año, lo que significa que hasta un 80% aporta al movimiento económico carcelario.

Pero además de este derecho de piso, quienes conocen la realidad del centro apuntan que también se debe pagar por derecho de pabellón, un espacio donde con suerte y dinero se puede alquilar un lugar donde dormir con comodidad.

Indican que el cobro por este ítem está entre Bs 300 y más de Bs 2.000, ya que todo dependerá de la calidad y de la ubicación del lugar donde vivirá.

Hasta aquí un interno que llega al PC4 tuvo que pagar entre Bs 1.200 y Bs 3.000. Pero no todo termina aquí, porque es necesario pagar Bs 240 para el grupo de disciplina que está de turno, para comprar coca y si el reo consigue alquilar un espacio en alguno de los 31 pabellones de régimen abierto, al poco tiempo además de lo cubierto hasta ese momento deberá dar Bs 350 al año para incentivar el deporte.?Caso contrario, su pabellón es multado con montos que llegan hasta los Bs 4.000.

Sumados estos dos últimos ‘aportes voluntarios’, el reo que logró pasar al PC4 tuvo que sacar de su bolsillo entre Bs 1.790 y Bs 3.790, dependiendo cuál en realidad es la verdadera escala de precios que rige, ya que si bien se manejan montos estándares, los incrementos o las rebajas dependen del tipo de delito que motivó la detención en Palmasola.

Cifras redondas
Basados en los datos estadísticos oficiales sobre los ingresos de personas a la cárcel de los últimos dos años (2013 y 2014), en promedio al penal ingresaron a diario seis personas. Según los informes, en enero de 2015 han llegado al penal un promedio de seis internos.

Reos, exreos y gente que conoce el movimiento de Palmasola indican que de esa cantidad de detenidos al menos cuatro terminan en el PC4, lo que significa que entre la regencia, los jefes de disciplina y los encargados de los pabellones manejan al día entre Bs 7.000 y Bs 15.000.

Al año el monto promedio es de más de Bs 3,5 millones, dinero al que no se suman otros ítems que hacen más abultado el monto y mayor el deseo de controlar Palmasola