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A pesar de las fuertes tormentas de las últimas semanas, Sao Paulo, el estado más poblado de Brasil, ya "enfrenta racionamiento" de agua por causa de la crisis en las represas que lo surten, admitió por primera vez su gobernador, Geraldo Alckmin.

"El racionamiento ya existe. Cuando la ANA (Agencia Nacional de Aguas) determina que hay que reducir de 33 a 17 metros cúbicos por segundo, la presión en el sistema Cantareira, es obvio que ya hay restricción. Está más que claro", afirmó Alckmin a la prensa este miércoles.

Esta es la primera vez que Alckmin, reelegido en octubre para su cuarto mandato, reconoce de forma explícita la existencia de un racionamiento general de agua en Sao Paulo y su área metropolitana, donde viven 20 millones de personas.

Las represas del sistema Cantareira, que abastecen a un 45% de la región metropolitana de Sao Paulo, están en mínimos históricos de almacenamiento a causa del intenso verano de 2014. Y el nivel sigue cayendo, mientras otros sistemas comienzan a exhibir señales de fatiga en medio de críticas a la gestión del recurso.

Alckmin, quien durante la campaña evitó el tema para no perder apoyo, reconoció las restricciones en el servicio después de que una jueza suspendiera las sanciones a los consumidores que superen su media de consumo, vigentes desde el 8 de enero.

Según el juzgado de Hacienda Pública, la medida sólo será legal cuando el gobierno decrete oficialmente el racionamiento de agua.

Alckmin, que anunció que recurrirá la decisión, descartó de momento emitir ningún decreto al respecto.