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Tras maratónicas, y a momentos tensas negociaciones, los delegados de 195 países del mundo reunidos en el marco de la Cumbre del Clima en París cumplieron su objetivo de aprobar un acuerdo básico sobre el cambio climático, aunque éste todavía tiene decenas de aspectos que deben ser debatidos.

Este sábado se cumple la primera semana de las deliberaciones y el ministro de Relaciones Exteriores francés y jefe de la Cumbre, también conocida como COP21, Laurent Fabius, exigió que el acuerdo básico debía ser aprobado este sábado.

Mientras existe un ambiente de cierto optimismo ante ello, también los delegados se dan cuenta del duro trabajo que les queda a las delegaciones a partir del lunes, cuando tomen la posta de las conversaciones los ministros de los 195 países presentes.

Respecto a la tensión que se vivió en las negociaciones, la representante de Francia en la COP, Laurence Tubiana, salió a señalar que las conversaciones continuarán: "Les aseguro que sea cual sea el producto que logramos este sábado (...) este no es el fin de la negociación", dijo Tubiana en una rueda de prensa.

Tubiana reconoció que todavía resta mucho por hacer: "aún quedan cuestiones políticas fundamentales por decidir, necesitaremos de toda nuestra energía, inteligencia, capacidad de compromiso, capacidad de vislumbrar el largo plazo para poder llegar a un resultado".

Los representantes de 195 países negocian un mecanismo para lograr la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, que generan el aumento de la temperatura del planeta, que es considerada por los científicos como perniciosa para la vida humana y de otras especies. Los países pobres exigen a los ricos que, si van a reducir el uso de combustibles fósiles, como petróleo y carbón, deben compensar posibles bajas en el crecimiento con apoyo financiero y tecnológico.

El texto aprobado el sábado tiene 48 páginas, siete menos que el documento inicial, pero contiene aún numerosas expresiones entre corchetes, es decir irresueltos. Los ministros tienen hasta el 11 de diciembre para lograr el acuerdo.

Parte de las exigencias de los países industrializados es que naciones como China, por ejemplo, que en 1992 era considerado como una "nación en vías de desarrollo", debe hacer esfuerzos ahora en financiar actividades de los países más pobres.

Los estados de menos recursos esperan disponer de un fondo anual de 100.000 millones de dólares. El acuerdo entraría en vigor a partir de 2020.

Otro escollo es el uso de la energía fósil (carbón, petróleo o gas). Uno de los corchetes en el documento establece la eliminación de esta fuente energética "en 2050", mientras que otra expresión señala que se hará "cuando sea posible".

Países como Venezuela, Arabia Saudita y otros productores de petróleo se oponen a comprometerse a que no producirán más petróleo ese año.

Decenas de aspectos como esos deben ser resueltos hasta el viernes 11 o, máximo, sábado 12, día en que concluye la Cumbre.