El Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la mayor fuerza política de Brasil, decidirá en los próximos 30 días si abandona a su suerte al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, una decisión con potencial para agudizar la feroz crisis que vive la potencia emergente.

El llamado "partido de la gobernabilidad" realizó este sábado una convención nacional con un clima marcadamente opositor y regado de pedidos de ruptura con el Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), donde los representantes votaron que ningún miembro del partido puede aceptar un cargo en el gobierno federal durante el mes de deliberación.

"El PT y el gobierno terminaron. Dilma perdió el control del país, nadie cree en lo que dice, no está más en condiciones de unir a nadie ni de encontrar un rumbo para la economía", dijo a la agencia de noticias AFP el diputado Omar Terra, uno de los líderes que impulsan el quiebre.

"El gobierno tomó decisiones equivocadas y se está hundiendo y el PMDB no se puede hundir con este gobierno (...) Se fijó un plazo de 30 días para dar tiempo a encontrar la mejor salida, pero la salida tiene que ocurrir lo más rápido posible", añadió Terra, para quien su posición tiene una "holgada" mayoría.

La crisis en Brasil


La crisis brasileña entró en una espiral en 2015 de la mano de un deterioro de la economía, que ese año cayó 3,8% y sentó las bases para que el país se encamine hacia su peor recesión en un siglo si se confirman los pronósticos negativos para 2016, y se fue agravando con los hallazgos de la multimillonaria trama de sobornos en la estatal Petrobras, que golpeó de lleno al PT y al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.