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La ciudadanía vivió ayer una segunda jornada caótica por la movilización de los choferes de minibuses, en su afán por ingresar hasta el primer anillo de la ciudad, pese a la prohibición municipal.
Muchos perdieron la paciencia al quedarse atrapados en la caravana que hicieron los manifestantes, pues más de uno llegó retrasado al trabajo y los escolares también fueron afectados.

La circulación por el segundo anillo fue caótica. En la zona del Cristo Redentor, a mediodía fue todo un drama pasar por esa rotonda, por lo que los micros y vehículos particulares tuvieron que desviar por calles aledañas. Además, muchos peatones caminaron varias cuadras, en busca de micros.

Del otro lado, hubo marcha de transportistas de micros que respaldaron la medida asumida por la comuna cruceña para el reordenamiento del tráfico