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El expresidente mantiene una vida académica activa y es escuchado en círculos de economistas en Washington, Estados Unidos, donde está refugiado desde que huyó del país tras la llamada "Guerra del Gas". 

El 7 de julio pasado, Sánchez de Lozada escribió una carta al periódico "Financial Times". En el texto, Goni, como se lo conoció en Bolivia desde que inició su carrera política en 1985, hace una propuesta para resolver la crisis de la deuda en Grecia que consiste en vender bonos consolidados para "salvar la economía griega, el euro y la unificación europea". 

La carta, titulada "Reducir la carga de la deuda de Grecia con bonos consolidados", dice lo siguiente:

Retroceder al futuro con la introducción de una suerte de "consolidado griego" puede ser una manera de salvar la economía griega, el euro y la unificación europea. Esta propuesta apunta a ganar tiempo para que los europeos puedan consolidar una unión fiscal o decidir si algunos miembros tienen que abandonar el sistema. Los ciudadanos votantes de Europa necesitan ser educados sobre las implicaciones del euro.

En el siglo XVIII el Gobierno británico, con el fin de resolver el problema de las diversas deudas que la dinastía de los Estuardo había generado durante los años, convirtió su deuda en anualidades perpetuas mediante “bonos consolidados de deuda”, conocidos luego como "consols". Un consol o bono consolidado no tiene fecha de vencimiento, paga cuotas trimestrales a una tasa de interés fija y puede ser comprado nuevamente por su emisor, ya sea al valor nominal o al valor de mercado, cualquiera que sea mayor.

Siguiendo esta idea, Grecia podría transformar su deuda en pagos anuales perpetuos que podrían denominarse "bonos griegos consolidados", preservando el valor nominal de sus obligaciones actuales. La carga de servicio de la deuda de Grecia se reduciría y le permitiría reestructurar su economía dentro de un esfuerzo fiscal manejable para reactivar su crecimiento. Además, se resolvería la incertidumbre sobre el tamaño de las amortizaciones y la dificultad asociada con la generación de esos recursos, puesto que no serían necesario realizar las amortizaciones requeridas mientras el pago de intereses se mantenga.

La pregunta clave es cómo atraer a los acreedores para cambiar sus reclamos actuales y aceptar estos "Bonos griegos consolidados". Aquí es donde la fuerza institucional de la Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo entran en juego. Esta troika podría ofrecer una garantía de 10 años sobre los pagos de interés de dichos bonos. Es decir que la garantía se aplicaría exclusivamente a los pagos de interés que vencen en los próximos 10 años.

Para dar credibilidad al proceso de reestructuración, obviamente Grecia debe realizar las reformas estructurales necesarias para, a su vez, respaldar y dar credibilidad a esa garantía. No debería descartarse la posibilidad de que esos “consols” o “bonos consolidados” puedan venderse en los mercados financieros, ya que algunos inversionistas podrían estar interesados en contar con rentas fijas de largo plazo y bien respaldadas.

Una vez la credibilidad, el crecimiento y la solvencia fiscal hayan sido restaurados a la economía helénica, Grecia podría volver al mercado con bonos de más corto plazo y baja tasa de interés y ajustar las tasas de interés de sus bonos, incluyendo el " consol griego" a lo que establezca el mercado y ya sin la garantía de la troika. Es decir, a medida que recupere solvencia, podría también ir recomprando esos bonos o emitir otros de menos plazo o menor interés.