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Dilma Rousseff tiene poco tiempo para limpiarse las heridas de la caída en la Cámara de Diputados y desde este lunes comenzará a trabajar en la búsqueda de apoyos en el Senado para evitar el impeachment que amenaza a su frágil gobierno.

Un total de 367 de los 513 diputados brasileños votaron por la moción de destitución contra la mandataria en una sesión que se extendió por 10 horas. Rousseff debe pronunciarse sobre la decisión de la Cámara en las próximas horas.

Se espera que la decisión sea recibida con bombos y platillos por los mercados, que ven con buenos ojos la salida de Rousseff y la entrada al poder de su vicepresidente Michel Temer, primero en la línea sucesoria, en medio de la peor recesión de la principal economía de América Latina en décadas y cuatro meses antes de los Juegos Olímpicos.

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, acérrimo enemigo de la presidenta, llevará este mismo lunes al Senado -"personalmente si es necesario"- la decisión del plenario para dar continuidad al proceso.

"El país pasa por serias dificultades, la presidenta perdió las condiciones de gobernabilidad hace ya mucho tiempo, perdió todos los escrúpulos con esa feria para intentar comprar votos de cualquier manera y llegó al fondo del pozo (...). Tenemos que resolver esta situación lo más rápido posible. El Senado debe darle celeridad", dijo Cunha a periodistas.

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La apertura de un juicio político contra la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) debe ser ratificada ahora por mayoría simple en el Senado.

En ese caso, Temer asumirá el poder por un periodo máximo de 6 meses, pero completaría el mandato hasta 2018 si los senadores declaran finalmente culpable a Rousseff, acusada de manipulación de las cuentas públicas.

Rousseff, de 68 años, y su defensa niegan esas acusaciones, las que atribuye a una conspiración orquestada por Temer y Cunha, quien a su vez está acusado por corrupción.

"La lucha por la democracia continuará. La presidenta va a luchar con todas sus fuerzas para mostrar que no desiste de la democracia", dijo el abogado general de la nación, José Eduardo Cardoso, en una rueda de prensa.

Esta semana, la corte suprema debe decidir si Lula finalmente podrá asumir o no la jefatura del gabinete de Rousseff, desde donde podrá hacer una mejor articulación política. Hoy trabaja tras bastidores.

Sin importar la decisión del Supremo, las negociaciones continuarán de cualquier modo en la Cámara Alta.

No obstante, la última proyección del diario O Estado sobre la votación en el Senado no es favorable para la mandataria: 45 a favor del impeachment frente a 21 en contra.

"Es difícil que el Senado vaya contra la decisión de los diputados", estimó el analista político André Cesar.