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A César Sisterna, oriundo de Orán (Salta) en la frontera con Bolivia, se le hizo un nudo en la garganta cuando se enteró de los restos de su hermano Jorge Luis Sisterna que estaban enterrados en el cementerio de Darwin en las Islas Malvinas, donde murió en la guerra que afrontó Argentina con Gran Bretaña en 1982.

Su madre, él y sus 5 hermanos tuvieron la fortuna de recibir la noticia del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) sobre la identificación positiva del cuerpo de Jorge Luis entre las 121 tumbas que estaban sin nombre y apellido.

Nos causó un sentimiento extraño en medio de la alegría y una tristeza cada vez que nos recordamos de él. Después de 35 años se pudo identificar los restos de mi hermano y concurrimos a las Islas para estar frente a una cruz, hay muchas de ellas, sin su nombre y en la lápida solo dice: Soldado Argentino sólo Conocido por Dios, y una ellas ahora tendrá su nombre”, expresó Sisterna.

En diciembre del 2014 les tomaron muestras a él, su madre y hermanos para establecer la identidad, al igual que hicieron con familiares de los demás soldados enterrados en el cementerio de Darwin, donde también se identificaron a 88 de las 121 tumbas.

Desde entonces aguardaron con impaciencia para conocer los resultados que fueron divulgados a comienzos de este mes por el Comité Internacional de la Cruz Roja que cumplió una labor humanitaria para responder a las necesidades de las familias.

Sisterna dijo que su hermano mayor ingresó a la Infantería Marina en 1979 en Mar del Plata y se especializó en ingeniería anfibia para después ser enviado a la guerra con Gran Bretaña.

Tenía 19 años y no pudo conocer a su hija que nació después porque murió en un combate en junio de 1982. Su novia María Rosario Osinaga era boliviana, creo de Cochabamba, y actualmente su sobrina Jorgelina vive en Estados Unidos”, afirmó.

Los documentos de Jorge Luis

Según Sisterna, su hermano conoció a la mujer cuando vivía en Mendoza y posteriormente se trasladaron a Mar del Plata de donde fue enviado al frente de la guerra.

El día que les dieron a conocer la identificación positiva en Buenos Aires, se asombró cuando le entregaron en sus manos la documentación de Jorge Luis que estaba intacta, como el documento nacional, el carnet social y la cedula de Policía Federal.

“Es como el tiempo se hubiera detenido, estaban intactas y que los que le sepultaron en Malvinas tuvieron el cuidado y respeto por su cuerpo y sus pertenencias a la espera de que sus familiares los puedan recoger”, menciona Sisterna con una mueca de tristeza.