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Su nivel de azúcar llegó a 475 y actualmente ha reducido a 308, pero lo normal es que no supere los 120. 
"No han podido bajar mi glucosa ni con inyecciones de insulina, ahora preciso un medicamento que me han dicho que es muy caro", señala Juan Carlos Guedes en la pieza 11 de la Caja Petrolera de Guaracahi, donde está internado hace tres días. Allí debe permanecer por seis días más hasta que lo estabilicen, según el informe del forense que lo evaluó, para que pueda reanudarse el juicio el 19 de marzo.

Como todo enfermo de diabetes, precisa una dieta especial, saludable y contolada, con frutas, verduras y a las cuales no puede acceder en Palmasola por cuestiones económicas y administrativas. "Tengo que comer el 'rancho' nomás, que es sobre todo arroz y fideo, que son 'veneno' para los diabéticos", comenta. 



Cree que si sufriera un coma diabético o alguna otra complicación por la hipertensión que sufre, no lograría llegar a un centro hospitalario. "Moriría en el camino como he visto morir a algunos compañeros presidiarios", afirma.

Con estos argumentos, su defensa solicitará que la detención preventiva en la que Guedes está hace nueve años, se cambie por detención domiciliaria.