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Cuando visitamos a personas enfermas que están hospitalizadas, además del dolor de los familiares cercanos, somos testigos de cómo el paciente en terapia intensiva es sometido a diferentes procedimientos para alargar su vida, lo que la mayoría de las veces solo prolonga su sufrimiento y el de su entorno.

Qué pasaría si uno llega a estar en esa situación y qué sería lo mejor para uno mismo y su familia, tanto desde el punto de vista emocional, como económico, porque el costo de tratamientos, procedimientos, medicamentos y otros en terapia intensiva son muy altos y generan un problema a los familiares del enfermo.

Los médicos, por su misma función, tienen diferentes posturas al respecto. Personalmente coincido con el criterio profesional del médico Carlos Alberto Suárez, que manifiesta que los procedimientos deben ser los que racionalmente permitan mejorar la calidad de vida del enfermo y no los que no la mejoren o que alarguen el sufrimiento.

Uno asume posiciones claras sobre cómo quisiera ser tratado, respetándose la voluntad en caso de una grave enfermedad. Pero, ¿los familiares serán capaces de respetar el deseo del enfermo o van a autorizar procedimientos que terminan teniendo mayor impacto emocional en los cercanos que en el mismo enfermo?

En países como México, Colombia, Brasil, España existe una legislación que permite el Testamento vital o documento de voluntades anticipadas. Son directrices que deja una persona con lucidez mental para que sean tenidas en cuenta cuando se encuentre en una condición física o mental incurable o irreversible, en la que no le sea posible expresar su voluntad. En este testamento de vida, la persona define cómo quiere que se produzca su muerte para que sea digna.

En las diferentes legislaciones donde se permite este tipo de documento, partiendo de que no puede atentar contra el ordenamiento jurídico ni contra las buenas y razonables prácticas clínicas, el contenido mínimo del documento debe expresar los objetivos vitales y valores personales en relación con los momentos finales de la vida o cualquier otra situación en la que se produzca una limitación física o síquica grave. Debe tener instrucciones y límites sobre los cuidados y procedimientos médicos que se desea recibir y respecto a si quiere que sus restos sean enterrados o incinerados, etc. cuando se produzca la muerte.

Es un tema abierto a discusión y su implementación puede dar respuestas a los casos que diariamente conocemos.