Opinión

Horas cruciales en Venezuela

El Deber 25/2/2019 06:00

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Un levantamiento de miles de venezolanos, como no se había visto en mucho tiempo, intentó sin éxito romper el cerco militar impuesto por Nicolás Maduro para evitar el ingreso de ayuda humanitaria al territorio del país que hoy sufre su mayor crisis histórica.

Los opositores fueron literalmente acribillados por militares y policías fuertemente armados. Varios camiones incendiados terminaron como muestra de la intolerancia llevada al extremo por el régimen encabezado por Maduro, quien advirtió que se mantendrá firme en el poder con apoyo de los militares, pese a la demanda popular.

El mundo observa azorado la violencia desatada en Venezuela y la falta de solución a una debacle que ha llevado a más de 2,5 millones de ciudadanos a dejar el país caribeño, mientras millones de los que se quedan sufren hambre y desabastecimiento queconfiguran una verdadera crisis humanitaria.

Juan Guaidó, el presidente designado por el Parlamento venezolano en base al artículo 233 de la Constitución, cumplió un mes de gestión con varios logros. Pese a que la protesta no logró ingresar la ayuda humanitaria a Venezuela, su mandato obtuvo el respaldo de más de 50 países, pudo movilizar el apoyo material de decenas de naciones, permitió que un primer bloque de más de 100 militares y policías deserten de las fuerzas que aún respaldan a Maduro y estableció una estrategia diplomática junto al Grupo de Lima, que apunte a romper la usurpación del poder por parte del chavismo.

En este contexto, llama la atención la posición militante del presidente Evo Morales, quien mantiene su apoyo a Maduro a contramano de lo que dice gran parte de la comunidad internacional (salvo Rusia y China) y rechaza la ayuda humanitaria, que busca atender la demandade alimentos y medicamentos para miles de venezolanos con necesidades urgentes.

También es observable la actitud pasiva del papa Francisco y de la curia romana, que no se han pronunciado con clara vehemencia frente a la represión gubernamental y se han limitado a esperar que ambas partes en conflicto soliciten una mediación internacional imprescindible para encauzar la grave crisis venezolana.

Los latinoamericanos rechazan cualquier intervención armada que pueda causar más violencia y muerte. Sin embargo, estamos frente a un régimen intolerante que no cede frente a los millones de venezolanos que demandan la recuperación de la democracia y el Estado de Derecho. Solo la movilización popular y el diálogo permitirán encontrar una salida a la grave crisis de ese país. Los venezolanos merecen mejores días y una nación sin violencia y sin autoritarismos de ningún tipo.