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Si la bendición en Tiwanaku le sirvió a Evo Morales para tratar de proyectarse como líder mundial de los pueblos indígenas y movimientos populares, Álvaro García Linera aprovechó sus 10 minutos de discurso para mostrarse como uno de los máximos teóricos del “socialismo del tercer milenio”.

Desde la testera aseguró que el socialismo comunitario es el futuro del mundo y el único capaz de regenerar a los pueblos y a la naturaleza. Aclaró que no llegará ni por decreto ni por la nacionalización de los bienes de producción, que reproduciría el capitalismo de Estado del siglo XX. Añadió que el socialismo de este milenio solo puede ser democrático, del vivir bien y comunitario; que es una forma de vida que interpela constantemente al capitalismo; que hoy es como gotas de agua en el desierto que por momentos se secan, pero pueden convertirse en mar. “Si se renuncia al comunitarismo, puede volver el capitalismo”.