Opinión

Misiones de Chiquitos, construyendo el imaginario colectivo

Hace 10/30/2018 8:00:00 AM

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Edgar Morin define el imaginario colectivo como el conjunto de mitos, formas, símbolos, tipos, motivos o figuras que existen en una sociedad en un momento dado y que, al expresarse en la cultura, se recupera en una identificación material, se proyecta con esa forma y se reposiciona en una encarnación temporal. Misiones de Chiquitos ha adquirido esta calidad de manera natural y por mérito propio. Existen productos materiales y simbólicos que lo identifican y que son posibles de identificar.

El primero son las Misiones mismas en su contenido histórico, acompañado de la utopía social y política expresada en el territorio de Chiquitos, desde 1691.

El segundo se expresa con la suma de investigaciones que las reconocen y consolidan como un hecho y parte de una realidad histórica. D’Orbigny, René Moreno, Parejas Moreno, Baptista Gumucio son sus gestores principales.

El tercer momento tiene que ver con el acto material de recuperarlas después de la expulsión de los jesuitas en 1767. Hay una suma de actos reivindicatorios del espacio geográfico y de su legado que tienen en Plácido Molina Barbery y Hans Ertl, con las fotografías que tomaron entre 1944 y 1954, el aporte visual que asombra y enamora.

El cuarto momento tiene la acción material de restaurarlas bajo la conducción de Hans Roth y su consecuencia que se plasmó en la Declaratoria de Patrimonio Cultural Vivo de la Humanidad en 1990, con el aporte fundamental de la cooperación española.

Un quinto momento se expresa en la constitución del instrumento institucional sobre la cual se desarrollaría su potencialidad. Los hechos son la Ley de Participación Popular que dotan al territorio de una autoridad que las administra y, simultáneamente, la creación de la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC) que organiza los festivales de música barroca misional americana. Ambos, en 1994.

El resultado de esta secuencia histórica es lo que hoy tenemos como un espacio abierto al mundo y que empieza a competir por su aporte material a la cultura universal. En esta última etapa tenemos tres eventos que demuestran la consolidación del trabajo desarrollado.

Durante 2017 se concluyó la etapa de posicionamiento de las Misiones internacionalmente luego de un trabajo sistemático de la Mancomunidad de Municipios de la Gran Chiquitania, la Prefectura-Gobernación, el consorcio Cepad-Cainco, el Plan Misiones y la OGD, y que se expresaron en el XIII Congreso Internacional de Turismo Religioso y Sustentable en San José de Chiquitos, y el II Encuentro de Gobernadores y Alcaldes de Misiones Jesuíticas de Sudamérica, en San Ignacio de Velasco.

El segundo evento se produjo en el mes de junio de 2018 en Miami, en el marco del XXIII Encuentro Iberoamericano de Autoridades Locales que organiza la Universidad Internacional de la Florida y que luego de un concurso abierto con más de 40 postulaciones, la Escuela Municipal de Música San José Patriarca de San José de Chiquitos, bajo el liderazgo de Germaín Caballero, fue galardonada como modelo de gestión exitosa para los municipios de las Américas.

Y, finalmente, el Premio Nacional Gunnar Mendoza por parte del Gobierno nacional como gestor cultural, concedido a Rubens Barbery Knaut, que desde el Cepad se constituye en un modelo de trabajo de alianzas público-privadas, en el posicionamiento del territorio chiquitano en todas sus dimensiones.

La nómina de instituciones y esfuerzos que son parte de esta construcción demanda una crónica especial.