Desde principios de 2009 trabajé como chofer de Eduardo Rózsa, luego fui contratado por gente del Ministerio de Gobierno para informar todos los movimientos de Rózsa, donde el encargado de recibir toda esta información era Luis Nolberto Clavijo Castro. Conocí al entonces coronel de policía Jorge Santiesteban, al capitán Wálter Andrade y a la policía Marilyn Vargas y por encargo de estas personas organicé un churrasco con bebida, cubierto en su integridad por Jorge Santiesteban, que me entregó el dinero. Por todas estas circunstancias y la familiaridad del trato entre ellos, me di cuenta de que Eduardo Rózsa Flores y las personas antes nombradas se conocían con anterioridad y tenían propósitos comunes.

El 28 de marzo de 2009 el capitán Wálter Andrade acopió los elementos necesarios para fabricar un artefacto explosivo, que lo armó en presencia de Rózsa y mi persona, contenido en una botella descartable de gaseosa. Recibimos llamadas telefónicas, Rózsa y yo, de Carlos Núñez del Prado desde La Paz, instruyendo que esa noche debía colocarse la bomba. Me encomendaron un contenedor de cartón que conseguí de una vieja tetera eléctrica, instrumento explosivo que se puede apreciar en fotografía adjunta, que es también parte de la pericia ofrecida por la Fiscalía como prueba de la acusación contenida en el celular de Rózsa.

La noche del 28 de marzo de 2009 después de que se fabricara la bomba recogimos a Luis Clavijo obligado bajo amenazas y coacción de Rósza y del capitán Andrade y en compañía de estos conduje mi vehículo a las oficinas del MAS y luego a la Falange Socialista Boliviana, donde no se colocó la bomba porque había gente. Finalmente, Clavijo dispuso que fuéramos a la casa de Saúl Ávalos, en la calle Óscar Unzaga de la Vega. Clavijo identificó la casa, nos mostró las vías de escape, se bajó con Rózsa y Andrade, colocaron el explosivo, prendieron la mecha y salimos rápido.

La noche del 14 para el 15 de abril recibí la instrucción de Luis Clavijo de recoger un vehículo de Diprove, donde me constituí y ya en el auto Toyota Starlet me dirigía a la zona de Los Pozos, donde recogí a Clavijo, a Andrade y a Marilyn Vargas. Andrade tenía el explosivo en un recipiente plástico. Me indicaron que conduzca hasta El Cristo, donde pensaban detonar el explosivo, pero cambiaron el objetivo y transitamos a la casa del cardenal. Dimos vueltas para establecer las vías de escape, Andrade se bajó y colocó el explosivo en el portón de la casa, luego huimos por el segundo anillo y volví a dejar a los tres por la zona de Los Pozos, devolví el auto y luego me trasladé a mi domicilio en Cotoca