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David Santalla vive su ‘otra’ vida. En 2015, un derrame cerebral lo postró en una cama y el mundo artístico del país pensó lo peor. Él le hizo frente a la muerte y salió triunfante. Desde entonces es otro hombre. Ama la vida, ama a su esposa, ama el teatro y está dispuesto a seguir ‘comiéndose’ el mundo en este tiempo.

Sin nada de qué preocuparse
Su cabellera nívea se ha convertido en su sello y su humor, muchas veces ácido, aún sigue envolviendo en risas a los bolivianos. Nunca para. Si no está escribiendo guiones humorísticos, acude a la gimnasia o anda inquieto buscando qué hacer. Él es así. Sus ojos han visto pasar 79 primaveras y en 2018 pronto verá la número 80, y no piensa ‘colgar’ el micrófono. Lo seguirá haciendo hasta cuando Dios lo decida.

Por el momento está feliz y no tiene ninguna secuela de su mal. Ni siquiera necesita un chequeo médico, además tiene a su fisioterapeuta personal, Sandra Saavedra, la mujer que lo conquistó y lo llevó hasta el altar. Con ella cumple hoy tres meses de matrimonio (se conocen desde hace nueve) y dicen que son el uno para el otro. Ambos son marido y mujer en casi todo momento, excepto cuando están en las tablas.

Risas con un grande

En la sala de la calle René Moreno # 440 las butacas esperan a las casi 900 personas que podrán gozar de las dos últimas funciones de Risaterapia. La cita es hoy y mañana, a las 19:30 (Bs 80). Y sí, hay algo especial en esta temporada. 

Están invitados todos los grandes amigos del afamado director paceño. Irán la Imilla, Enredoncio, Toribio, Fufurufa y la Abuela. El show marcará el retorno de Gerardo Suárez, que se lanzó al estrellato con Brillo, el personaje de la clásica película boliviana Mi socio, por allá en los 80. Y el elenco se completa con Érick Arce (que también vuelve a actuar con Santalla), Vladimir España, Melvy López y Jacqueline Díaz. Las reservas se pueden hacer al 334-7448.

Del cine y de otras cosas
Santalla es una caja de sorpresas y más aún al lado de su amada, Sandra. Para 2018, él y Gerardo se sentarán para darle vida a un fabuloso proyecto: el spin-off de Mi socio, esa cinta que emocionó a miles en Bolivia y que emergerá de nuevo una vez que el proyecto comience a andar. Quizá no se llame lo mismo, pero sí será una continuación de dicha historia. Todo se verá al año: escenarios, diálogos, actores, auspicios y la fecha del inicio del rodaje.

En ese nuevo ajetreo, David Santalla ideará nuevos personajes. Ya lleva creados a 57, pero seguirá creando más. Para su mujer le inventó dos: Lela y Palillo, pero pronto hará otros y para ese entonces llegará a los 56 años de trayectoria. Y seguirá ‘molestando’ a las altas esferas del Gobierno para que se construyan más teatros, porque, para él, “el arte es el alimento para el pueblo y no se lo puede guardar en una vitrina”.