Escucha esta nota aquí

Pocas personas entendieron sus teorías y su Breve historia del tiempo, pero más allá de su extensa labor investigativa y de la tarea de divulgación a la que se entregó, su personalidad fuera de lo común y la pasión que sentía por la ciencia ficción convirtieron al astrofísico británico Stephen Hawking en un ícono de la cultura pop. 

La imagen que deja, tras su fallecimiento el 13 de marzo a los 76 años, es la del hombre a bordo de una compleja silla de ruedas, que incluía el sintetizador de voz con el que podía hacernos oir los mensajes dictaba moviendo tan solo uno de sus párpados. Hawking ocupa el mismo lugar en el imaginario popular que Albert Einstein, el otro genio de la ciencia del siglo XX, cuyo cabello en desorden simboliza la imagen misma del “científico loco”.

A lo largo de su vida, Hawking fue mencionado en juegos de video y apareció en series, como The Big Bang Theory, en donde se interpretó a sí mismo. Su vida fue también llevada a la gran pantalla en tres películas biográficas.

“Se puso a sí mismo como parte de la escena ya que quería que las ciencias sean accesibles y atractivas. Interpretar un rol en una serie de televisión hacía parte de su deseo de servir a la divulgación”, explica a la agencia AFP Marjolaine Boutet, que es historiadora de la Universidad francesa Jules Verne y especialista en series de televisión.

“Interpretaba su rol totalmente consciente de quién era. Nunca se dejó abatir por la enfermedad o por la discapacidad que padeció durante la mayor parte de su vida. Era la encarnación de la fuerza del intelecto”, analiza esta investigadora.

“La cruz de mi celebridad es que no puedo ir a ningún lado sin ser reconocido. No basta con ponerme unas gafas oscuras y una peluca. La silla de ruedas me delata”, bromeó en 2006, en un programa de la televisión israelí.

Su saga mediática personal comenzó en 1988, unos meses después de la publicación de su best-seller de divulgación científica Breve historia del tiempo, con numerosas apariciones en pantallaque paulatinamente lo convirtieron en una de las estrella de la cultura ‘geek’ global.

Se interpretó a sí mismo en un episodio de la serie Star Trek en 1993 (donde juega al póker con hologramas de Einstein y de Isaac Newton). Apareció también en varios episodios de los Simpson, en el que lo presentan como “el hombre más inteligente del mundo” y en la serie Futurama.

“Participó varias veces en los Simpson, a pesar de que un sintetizador de voz habría sido suficiente, pero aparecía en los créditos”, señala Bruce Benamran, un reconocido youtuber especializado en ciencias.

‘Superhombre’

Para Benamran, la popularidad del astrofísico a quien se reconoce como el autor de la teoría de que el universo comenzó con una explosión inicial, se explica también por el campo que estudiaba. “Los agujeros negros, el origen del universo, el big bang... Todos son temas que fascinan a la gente”, porque tienen relación con preguntas que todos  nos planteamos alguna vez, ¿de dónde venimos?, ¿quiénes somos?, ¿hacia dónde vamos? 

“Si por ejemplo se hubiera distinguido en genética y no en cosmología, su historia de un intelecto que triunfa ante la adversidad quizás no habría tenido la misma resonancia”, estima el astrofísico Martin Rees, colega de Stephen Hawking en la universidad de Cambridge, donde el ciéntífico trabajó la mayor parte de su vida.

“El concepto de esa mente prisionera (de su cuerpo afectado por la esclerosis lateral amiotrófica) que explora el cosmos marcó la imaginación de la gente”, agrega.

Además, “era fácil de identificarlo físicamente debido a su enfermedad” y  era visto como “un superhombre porque según los médicos no debería haber vivido tanto tiempo”, subraya Bruce Benamran.  De hecho, cuando desarrolló la esclerosis, a comienzos de los años 60, sus médicos le dieron un par de años de vida.

“Mis expectativas se redujeron a cero cuando tenía 21 años. El resto ha sido un regalo”, dijo al New York Times, en diciembre de 2004,
En otra entrevista en mayo de 2011 con el diario británico The Guardian, en mayo de 2011, declaró: “vivo con la perspectiva de una muerte temprana desde hace 49 años. No tengo miedo a morir, pero tampoco tengo prisa”.

Música y cine

El trabajo de Hawking y su vida, su historia de superación sobre la enfermedad, también fueron retratados por la literatura y el cine, y algunas figuras también lamentaron la excepcional pérdida. En la música, su voz sintetizada inspiró a la banda Pink Floyd, que utilizó un extracto en la canción Keep Talking (Sigue hablando), que fue parte del álbum The Division Bell, publicado en 1994.

En esa canción se oye las frases de Hawking: "por millones de años la humanidad vivió como los animales. Luego sucedió algo, que desató el poder de nuestra imaginación: aprendimos a hablar” y “no tiene que ser de esta manera. Todo lo que necesitamos hacer es asegurarnos de seguir hablando”.

Su vida fue plasmada en el cine, en la película basada en la biografía escrita por su primera esposa, Jane, Teoría del todo, que en 2015 le valió el actor Eddie Redmayne un Óscar por su rol de un joven Hawking. “Hemos perdido a una mente hermosa, un científico asombroso”, señaló el actor tras la noticia. En otra biografía fílmica difundida en la cadena BBC, fue interpretado por Benedict Cumberbatch en 2004, quien remarcó la “heroica” hazaña del físico al “crear el género editorial de la ciencia popular”. “Brindaré con las estrellas para celebrar tu vida”, dijo este actor inglés, quien dijo ser “afortunado” por haber conocido “a un hombre tan grandioso, cuya profundidad se reflejó en su trabajo y en su persona”.