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Sacar a los líderes opositores del frente y evitar una campaña de polarización con Evo Morales. Esas son líneas de campaña que empiezan a ganar peso entre quienes buscan el voto por el No a la reelección del binomio gubernamental, algo que diferentes expertos en política consideran como bases para una estrategia con fuertes probabilidades de ser aplicada de cara al referéndum del 21 de febrero de 2016, porque con esta fórmula se busca repetir los peores resultados electorales nacionales que ha tenido el MAS: los de las elecciones judiciales de 2011.
“Pedimos públicamente a Samuel y a Tuto que no se metan en esta campaña porque lo que busca el MAS es polarizar con ellos, porque ya están estigmatizados como ‘vendepatrias’ y de la derecha”, planteó el diputado indígena opositor Rafael Quispe. Luego fue el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, que anunció que él no va a liderar la campaña por el No.

Las razones
“La hipótesis es muy fuerte”, opina Armando Ortuño, experto en análisis electoral. Él sabe que en las judiciales que impulsó el Gobierno, los candidatos a magistrados solo obtuvieron el 40% de los votos válidos frente al 60% de los nulos y los blancos, algo que quedó como uno de los hitos más bajos del oficialismo. ¿Cuál fue la característica? Ni el presidente Morales estuvo en las casillas a votar ni tampoco Doria Medina ni Quiroga ni Costas. La fórmula y los resultados adversos a la causa que el MAS apoyó se repitió en la consulta por estatutos autonómicos reciente.

Por su parte, el vicepresidente Álvaro García Linera puso en duda los resultados de una campaña así para 2016. “Veremos qué efectos tiene”. Para él la disputa está entre el derecho a elegir a Evo o el autoritarismo.
El analista Marco Antonio Tórrez recuerda que cada vez que Morales polarizó, consiguió victorias claras (54% en 2005, 64% en 2009 y 61% en 2014). Hugo Moldiz va más allá. El análisis del exministro de Morales ve que “es altamente probable” que los opositores apuesten a una campaña ‘invisible’, escudada en la ‘sociedad civil’, supuestamente ‘autoconvocada’, pero movida por la oposición. Moldiz y Ortuño suponen que el MAS, en contrapartida, apostará a convertir el referéndum en un plebiscito