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Habitación 229. "Prohibida las visitas". El letrero que cuelga de la puerta avisa que quien está adentro no es un directivo cualquiera, o un exdirectivo para ser más exacto. Carlos Chávez está recostado y de buen ánimo y apenas ve caras conocidas pide sentarse pese al dolor que tiene en la pierna izquierda, tan hinchada como una empanada.

Hace unos días, luego de los estudios que le realizaron -tras ser internado de emergencia por los dolores que sufría en Palmasola-, le confirmaron que padece de cáncer. Relata el dolor que sufrió durante siete días y cómo lo golpeó la noticia más allá que dice que no decaerá. "Tener cáncer no es la muerte; es duro pero voy a salir de esto", dice.

El vozarrón es la de siempre, aunque cuando le toca hablar de su familia se calla unos segundos y parece quebrarse. "Tengo la certeza que vamos a hacer lo imposible, la certeza de que esto lo voy a pasar", añade. Hace dos años y medio está en Palmasola acusado de corrupción en el fútbol y no oculta el sufrimiento y el dolor que ahora lo tienen así.

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Ahí, reconoce, conoció a Dios, "a Jesús, a un Dios vivo. En esta vida no hay que ser tibios, grises; en el momento en que me meten preso es cuando conozco a Dios porque él me libera de mi vieja vida", sostiene. En Palmasola sufrió solo las últimas siete noche antes de ser internado ya que ni a Tico Lozada -su entrañable amigo- le dijo lo que sentía.

Quería llegar bien a la audiencia de enero, pero no resistió. Lo internaron de inmediato y está en la Incor desde ese sábado que ingresó con mucho dolor. Es un convencido que el cáncer no lo vencerá y no se cansa de agradecer el apoyo de su familia. Este domingo EL DEBER en su suplemento deportivo DIEZ, te dará una entrevista completa.

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Ahí Chávez relata los pasos que seguirá en su tratamiento, además de otros detalles. "Si no tenemos miedo, nos equivocamos, el ser humano siempre debe tener miedo", dice con el vozarrón de siempre y que retumba en la pequeña sala donde está internado y custodiado por Policías.