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En la catedral de Santa Cruz el monseñor Sergio Gualberti, tal como lo hizo el papa Francisco en el Vaticano, celebró la eucaristía de la Última Cena con el ritual del lavado de los pies. Debido a la situación carcelaria que atraviesa Santa Cruz, por el intento de motín de reos y posterior requisa policial que terminó con siete muertos, 12 presos no pudieron ser trasladados de Palmasola hasta la Basílica San Lorenzo como en otros departamentos sucedió, así como en la sede de la Iglesia Católica en Roma.

Gualberti lavó los pies de 12 voluntarios de la Pastoral Carcelaria. "El lavatorio de los pies, signo del amor que se concreta en el servicio, necesariamente tiene que caracterizar las relaciones en todos los miembros del pueblo de Dios", explicó el prelado.

Foto: Fuad Landívar

Antes de iniciar el ritual señaló que con ese gesto se expresa la gratitud con los voluntarios y se expresa que la Iglesia está llamada a seguir el ejemplo de Jesús, "de servir a todos los necesitados".

Con relación a lo acontecido en Palmasola dijo que los internos, "además de sufrir las duras condiciones de la reclusión y el estigma de la sociedad, ahora cargan con las consecuencias de la intervención (policial) violenta e indiscriminada de hace dos semanas".