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“¿Qué significa soltar globos al cielo? Es hallarle un poco de sentido a tanto dolor, es aceptar, es comprender que podemos seguir haciendo algo lindo por nuestros hijos aunque no estén, eso nos da la posibilidad de sentirnos mamás y papás, eso que quedó trunco el día que se murieron. Esto no es juntarnos a llorar en masa para sentirnos víctimas, esto es todo lo contrario,  es decir: ‘Aquí estamos’, nos duele, lloramos, pero también vemos que hay muchísima gente que pasa por lo mismo; es darse cuenta de que podemos, entre todos, ayudarnos a volver a sonreír, a vivir, a sentir esperanza...”, esta es la explicación de una mamá sobre este movimiento que se viene haciendo en diferentes partes del mundo y que por primera vez se llevó a cabo en Santa Cruz, en el cuarto anillo del cambódromo.

Unas 20 familias se dieron cita en el lugar acordado, con globos blancos en las manos y una carta atada a estos para rendir homenaje a sus guerreritos que perdieron la batalla contra el cáncer. 

Lo que hicieron fue parte de la terapia de elaboración del duelo, una iniciativa de los sicólogos Yenny Vargas y Eduardo Velasco, ambos miembros del staff del Hospital Oncológico. 

Velasco, sicooncólogo trinitario, estudió en Argentina y contó que desde el año pasado se armó un grupo de duelo. “Este tipo de actividades facilita la transición del duelo, pues es normal que haya una reacción frente a una pérdida, mucho más si se trata de un hijo. El ser humano necesita un acompañamiento sobre todo familiar y en algunos casos profesional. No todos necesitan un tratamiento sicológico, pero hacer algunas actividades ayuda”, dijo. 

Elaborar el duelo
Toda persona que ha pasado por la pérdida de un ser querido necesita tiempo para pasar por cada etapa, primero de  shock, luego de sensación de injusticia, de negación y enojo. Después vienen la depresión, el miedo y la  tristeza. Por eso los especialistas aclaran que elaborar el duelo no significa olvidarse del ser querido que ya no está, sino lograr que las emociones negativas pierdan fuerza para poder reconectarse con la vida propia.

Seguimiento y apoyo sicológico

Cuando un niño o adolescente fallece, los familiares vuelven tarde o temprano al Oncológico; generalmente lo hacen para llevar los remedios que sobraron, y es ahí donde se propicia el lazo con ellos. Velasco cuenta que todos los días se dan las historias. “La mayoría de los niños no quieren morir, fallecen porque la enfermedad les gana, como le pasó a Ever, un adolescente al que le tuvieron que amputar una pierna, pero que aún así tenía ganas de seguir adelante, de terminar el colegio. Tuvo muchas metástasis y no pudo salvarse. He visto a adolescentes que saben que van a morir y se despiden, les dicen a sus padres: ‘Tranquilo, yo te voy a acompañar siempre’”. 

ELABORACIÓN DEL DUELO

QUÉ HACER
Dejar drenar los sentimientos. Respetar nuestros estados. Dejarnos apoyar por nuestra familia y amigos. Hablar de quien falleció y distribuir las pertenencias. Si el dolor y la tristeza no ceden, buscar ayuda terapéutica.

QUÉ NO HACER
Ocultar los sentimientos. Sentirnos víctimas de la situación que nos tocó vivir. Aislarnos excesivamente. Desviar una conversación cuando el tema aparece. Perpetuar al muerto como una manera de conservarlo vivo.