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La herencia musical que los misioneros jesuitas plasmaron en partituras durante la evangelización sigue viva entre diversas culturas del oriente boliviano. Tal vez una de las zonas donde mejor se ha conservado el legado musical jesuítico y que, paradójicamente, no ha tenido tanta difusión como otros lugares, es el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

La Escuela de Música de San Ignacio de Moxos es una de las que mejor ha comprendido la importancia de esta riqueza desde julio de 2006, cuando más de 3.000 partituras de música barroca antigua, en su mayoría originales, fueron recuperadas por comunidades indígenas de esta región amazónica, lo cual se constituyó en uno de los hallazgos más importantes de la historia cultural del país.

Como una especie de ejercicio de reciprocidad, la escuela comenzó ese año un programa de capacitación en nuevas técnicas de interpretación basadas en las partituras, tarea que estuvo enfocada inicialmente en los indígenas de San Ignacio de Moxos y que en 2009 continuó en otras comunidades.

Experiencia
El programa se reinició el martes en Trinidad con alrededor de 40 jóvenes y adultos pertenecientes al Tipnis, que están siendo formados en el manejo del violín con el objetivo de mejorar su lectura musical.

“Es una actividad que colma de sentido a su existencia. Son violinistas empíricos del Tipnis. En ningún lugar del departamento de Beni existen tantos violinistas adultos como en este extraordinario territorio. Los indígenas moxeño-ignacianos del ensamble adiestran a los moxeño-trinitarios del Tipnis, pero estos, a su vez, comparten con aquellos, como lo han hecho desde hace años, el impresionante tesoro que custodian, no solo escrito en partituras, sino también en la tradición oral”, expresó el director de la escuela, Antonio Puerta, que calificó el trabajo como “una hermosa experiencia”.

La capacitación concluye este viernes 13 de febrero, fecha en que se tiene previsto celebrar una misa que oficiará el arzobispo de Trinidad. Puerta señaló que el compromiso que han asumido es repetir la experiencia de formación al menos cada dos años.

“Acá tenemos más de 40 músicos, unos principiantes y otros expertos, pero hay muchos otros que no pudieron venir. Te quedas perplejo de la cantidad de talento que hay en estas personas. A los de nivel inicial les vamos introduciendo en el conocimiento del instrumento, y a los veteranos les ayudamos a mejorar su técnica y la interpretación de estas partituras que tanto tiempo han custodiado”, añadió el director.

Los textos musicales encontrados corresponden a principios del siglo XX, pero hay muchos del siglo XIX. Se trata en su mayoría de misas, cantos de alabanza, cantos de penitencia y de celebración de santos que conforman más de la mitad del Archivo Musical de Moxos