Opinión

El cuerdo está loco

Fernando Suárez Sanguino Fernando Suárez Sanguino 25/2/2019 06:00

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De pronto uno se encuentra con algo que no dijo, o dicen que dijo y, entre el dizque y el con que, nadie sabe nada y todo se maneja como un simple rumor o un mensaje mal recibido. Un día se levanta uno fatigado, después de haber dormido durante trece años seguidos y cuando despierta, pide el periódico de ese día, en la portada sigue el mismo señor que dejó cuando empezó a dormirse.

Y tiene hambre, y va a un restaurante, pide el menú y traen una hoja en blanco para que llene el pedido, y almuerza cosas como ser: huevos, verduras y hortalizas, y cuando traen la cuenta, el precio en una moneda cuyo nombre nunca había escuchado y la plata que tenía no llegaba ni a un peso.

Y sale de su casa en busca de los jueves de frater, y sale a carrera, desandando por todas las avenidas y barrios, se para en una iglesia, enciende un cigarro y se da cuenta que nunca tuvo frater y ese jueves había toque de queda. Y el dolor de estómago lo hace salir de urgencia. Anduvo en busca de médicos y hospitales, recorriendo unos 50, acabó doblado en un asiento del teatro mirando la obra los hombres también lloran.

Otro día un reloj empieza a marcar las horas al revés,de izquierda a derecha, y da la hora exacta. Sale por la calle y le pregunta la hora a una mujer que caminaba sola y ella responde: ¿con el de la izquierda o con el de la derecha? De pronto se encuentra el amigo que no veía hace mucho tiempo. “¿No te alegras de verme?, le pregunta. “No -responde-. Alguien me dijo que eras hombre muerto y ya me hice la idea de no alegrarme cuando te viera”.

No se sabe si es ahora o mañana, si es el presente o el futuro, lo que se sabe es que estamos ahora, mirando cosas que tal vez pasaron en algún momento lejano y se vuelven a repetir con personajes distintos pero con historias casi similares en un país de fantasía.

Y todos creen que está loco porque escribe esto, y los locos están todos los días en las redes sociales expresando algo que ni ellos entienden o apoyando a alguien que nunca habían visto, y uno está loco, porque escribe y lo borra al segundo pero algún diario, que igual está loco, lo publica pese a que lo quieran borrar.

Y, ahora que escribo algún disparate o cosas sin sentido, emulando al Disparotorio de García Márquez, me doy cuenta que en algún lugar del mundo hay infinidad de personas atropellándose con la única finalidad de conseguir poder y el que lo alcanza, nunca pero nunca lo quiere dejar. Que disparate que es la vida. Hay algunos que verdaderamente están locos.