Opinión

Apoyos cuestionables

El Deber 24/7/2018 04:00

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Los reiterados apoyos públicos del régimen de Evo Morales a los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela están creando un efecto perverso, es decir, un resultado totalmente contrario al esperado. Y esto es tan así, que ahora varios medios informativos del hemisferio han decidido agregar el nombre de nuestro país al de las dictaduras vigentes en Latinoamérica. Y las citan textualmente: Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela. En otras palabras: se está deteriorando nuestra imagen-país en la periferia geográfica e inclusive en el contexto mundial.

Si bien tenemos acá una preocupante sumatoria del poder público y la amenaza de una dictadura explícita por la terca actitud del presidente Evo Morales de querer ser reelegido indefinidamente –desconociendo el veredicto del pueblo, que dijo no el pasado 21 de febrero de 2016 en un referendo organizado nada menos que por la actual administración–, aún estamos lejos de extremos que caracterizan a los otros países nombrados en la lista. Pero preocupa que la imagen de una Bolivia pluralista, de institucionalidad democrática y con respeto por valores universa-les, se esté corroyendo por causa de apoyos contraproducentes para el interés nacional y por el afán interno de evitar la alternancia electoral en aras de una continuidad lindante con lo dictatorial.

Como persona, en su calidad de simple individuo, el presidente Morales tiene el derecho pleno de emitir apoyos particulares y dar respaldos, pero no como jefe de Estado, ya que cualquier expresión pública suya involucra al país y lo compromete. Esto debe quedar perfectamente claro.

Con más de 12 años en el mando supremo, Evo Morales ya debería tener muy claro un sencillo dogma realista: los países no tienen ni amistades ni enemistades permanentes; solamente tienen intereses permanentes. Y son esos intereses permanentes los que deben defenderse, resolverse o estimularse (según sea el caso) en cada instancia y en cualquier alocución presidencial. No corresponde elevar a nivel de “interés permanente” coyunturas ideológicas o el soporte de amistades personales. 

Si tomamos en cuenta que el mandatario acaba de afirmar que “recién se ha dado cuenta” de los problemas hospitalarios y de salud porque “nadie lo orientaba”, entonces es probable que en este vital campo de las relaciones exteriores tampoco tuvo quien lo alerte u oriente… Como finalmente acontece en estos casos, el país entero paga las consecuencias y si no las paga ahora, la factura podría llegarnos más tarde.