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Tras el amotinamiento suscitado el viernes en el hogar de niñas Penny, en la capital orureña, por parte de internas que protestaban por supuestos abusos de la religiosa que administra el centro, seis menores fueron evacuadas tras ocasionarse heridas. Esto derivó en que las adolescentes fueran evacuadas del lugar, se les tome declaraciones y luego retornen al centro donde permanecen con custodia policial, informó Brenda Claros, directora de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv).

El origen de estos acontecimientos se remonta al 9 de octubre, cuando una menor de 16 años, fue trasladada al hospital general de Oruro con lesiones anteriores y otras recientes que le significaron siete días de impedimento. A partir de ese hecho se fueron conociendo varias denuncias de violencia en el centro.

El amotinamiento

La situación empeoró el viernes cuando la religiosa Beatriz Choque, responsable del hogar, expulsó a una de las visitadoras sociales del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), con quien las menores se sentían “protegidas”. Esto desencadenó la molestia de las adolescentes que rompieron varios vidrios, quedando seis de ellas con heridas en los brazos.

Vecinos del lugar reportaron que los gritos “eran tan fuertes que se escuchaban hasta la calle” y que “una de las internas amenazaba con quitarse la vida”.

El Ministerio Público envió a un médico forense para evidenciar la gravedad de las lesiones en las internas del centro y fueron llevadas a la Fiscalía donde se les tomó declaración.

Sus declaraciones

Una de las adolescentes denunció que, a petición de la religiosa a cargo del centro, a ella la estaban medicando con tratamiento siquiátrico al igual que a su compañera que fue internada el 9 de octubre en el hospital General por supuestas agresiones físicas de la administradora. Según personal del hogar, la muchacha tiene una enfermedad siquiátrica, pero informes médicos y sicológicos la descartan.

“Vamos a indagar cuál es el tratamiento sicológico que se aplica a las internas del centro de acogida, el tiempo del tratamiento y los resultados”, dijo Tatiana Moroco, de la Defensoría de la Niñez.

 

Investigación

“Contamos con varios documentos, grabaciones en audio y hemos secuestrado el grabador digital de video de las cámaras de seguridad y estamos a la espera del informe de un peritaje a esas imágenes”, dijo el fiscal asignado al caso, Orlando Rojas.

También se ha convocado a tres funcionarios, la administradora, una visitadora social y el médico del centro, y se está analizando sus declaraciones para tener mayor detalle de los hechos denunciados.

Testimonio de una exinterna

Fernanda (nombre ficticio), de 22 años, vivió en el hogar Penny desde los 5 hasta los 18 años. Al salir, se sintió “feliz y libre de tanto maltrato”. Relató que cuando la administración estaba a cargo de religiosas españolas, el trato que recibían era bueno, pero que todo cambió cuando ingresaron religiosas bolivianas. Fernanda asegura haber sido víctima de insultos, cachetadas y jalones de pelo, además de ser testigo de agresiones a sus compañeras, incluida la adolescente que fue internada en el hospital General el 9 de octubre. Entre las agresoras apuntó contra actual directora y otra religiosa del centro.