Opinión

Nosotros pusimos los muertos

Rony Vacapereira Bravo Rony Vacapereira Bravo Hace 12/15/2017 8:00:00 AM

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Circulábamos por el monumento a Roca y Coronado con un amigo chapaco, que pasó por la ciudad, cuando me preguntó quiénes eran y qué había pasado con ellos. Nadie cuenta nuestra historia, si no la contamos nosotros. Así que le pregunte si sabía algo de la época en que a los cruceños nos ofrecieron 50.000 pasaportes para que nos vayamos a otro país. Era obvio que no tenía ni idea. 

Me referí como ‘nosotros los cruceños’ a nuestros padres y abuelos que en aquellas épocas pelearon por el cumplimiento de la Ley del 11%, que desde su promulgación en 1938, por el presidente German Busch, no había sido cumplida por los posteriores gobiernos, quienes -hechos los opas- la habían dejado solamente en los papeles. Todos, salvo muy escasas excepciones, vivíamos en esta ciudad de forma muy humilde y sencilla. Y ellos, los burócratas de entonces, se burlaban del ‘atraso’ de Santa Cruz en los círculos sociales de la sede de Gobierno. Santa Cruz de la Sierra quedaba muy lejos del poder político. 

La Ley del 11% debía servir para el desarrollo de las regiones productoras de hidrocarburos, le expliqué a mi amigo. Otros departamentos, como Tarija, Chuquisaca y Cochabamba, fueron -y son aún- también beneficiarios directos de esta ley. Sin dar ni siquiera ‘un carajazo’, han recibido millones de dólares ignorando a quienes hicieron posible que ese 11% de regalías llegue a ellos. 

Nosotros los cruceños, tildados muy frecuentemente de separatistas, somos a quienes se les debe la ‘gestión’ iniciada en 1957 para que el entonces Comité de Obras Públicas, luego las Corporaciones de Desarrollo y ahora las gobernaciones, reciban recursos y así tratar de compensar el más o menos 85% del presupuesto nacional que manejaba el TGN de la República de Bolivia. 

Es así como le explique que nosotros pusimos los muertos. Recién en 1959, después de muertes, torturas, penurias y exilios, los jóvenes de esa época, comandados por Carlos Valverde Barbery y Melchor Pinto lograron que los demás departamentos también cosechen con esa ley. 
Después de un largo silencio, mi amigo me dijo que debería haber en cada lugar, productor de petróleo y gas, por lo menos una placita dedicada a German Busch y a todos esos muchachos. Yo le sonreí nomas, sabiendo que sí se lo merecen. Porque no es cierto que desde Santa Cruz se trabaja solo para Santa Cruz. Santa Cruz siempre trabajó para toda Bolivia. Esta es apenas una de las pruebas. Hoy en día se está demostrando que vendrán muchas más.