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Los familiares de algunos de los 153 pasajeros chinos del avión malasio desaparecido en marzo de 2014 no dan crédito a la afirmación de Malasia de que el alerón hallado en la isla francesa de La Reunión pertenece al aparato y piden "más investigaciones".

Una mezcla de enfado e incredulidad marca el discurso de Jiang Hui, portavoz de las familias de los ocupantes chinos del Boeing 777 que cubría el vuelo MH370 de la aerolínea Malaysian Airlines desaparecido hace 17 meses, con 239 personas a bordo.

"Malasia no tiene en cuenta las emociones de los familiares", dijo a Efe Jiang, cuya madre iba en el aparato y quien ve con absoluto recelo la confirmación realizada el miércoles por el primer ministro malasio, Najib Razak, de que el fragmento encontrado en una playa de La Reunión pertenece al avión.

Jiang contrasta la seguridad mostrada por el líder malasio con la cautela del fiscal francés, Serge Mackowiak, responsable de la investigación judicial en el país galo, quien se mostró más prudente y evitó confirmar que la pieza sea del avión desaparecido.

"Hay dos partes: una de Francia y otra de Malasia. Los primeros dijeron que hacen falta más pruebas (...), pero la parte malasia utiliza unas palabras muy firmes", subraya el portavoz, y agrega que, por esa y otras razones, cree que "se trata de una conspiración".

A la espera de descubrir más hallazgos, Jiang remarca a Efe las peticiones de los parientes de los desaparecidos: recuperar el centro de asistencia para las familias (en China), ir a la isla (La Reunión) e impulsar las investigaciones para descubrir las causas del accidente.

"La parte malasia dijo que, una vez descubiertos los restos, los familiares podríamos ir a la escena para verlos. Vengo por eso, para buscar una respuesta exacta", asevera Dai a las puertas de las oficinas de la aerolínea en Pekín.

Y añade: "No vamos a despedir a nuestros familiares. Para nosotros, ellos todavía están vivos (...) No vamos a despedirlos.

Esperamos que les vaya todo bien allá donde estén".