Gabriela Zapata Montaño, ex pareja del presidente Evo Morales, fue enviada a la cárcel de mujeres de Obrajes, en La Paz, tras su comparecencia ante la jueza Margot Pérez.

La audiencia cautelar estaba prevista para las 15:00 de este domingo, pero se adelantó, comenzó a las 11:00 y concluyó después de las 13:30. La jueza dispuso que  la ex gerente de la empresa china CAMC sea privada de libertad de forma preventiva.

Los delitos por los que fue imputada Zapata son tres: enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y legitimación de ganancias ilícitas, además, el Ministerio Público, agregó que existía el riesgo de fuga por lo que pidió que sea encarcelada.

La audiencia concitó gran atención de los medios de comunicación que llegaron al Juzgado para observar el desarrollo de la misma.,

Ex pareja y madre de un hijo del presidente

Gabriela conoció al primer mandatario de Bolivia en 2005, cuando ella formaba parte de las Juventudes del MAS, en la ciudad de Cochabamba y contaba con unos 17 años de edad.

Tras iniciar una relación amorosa -según revelaciones del propio Gobierno-, en 2006 cuando Evo ya gobernaba Bolivia, engendraron un hijo que -según Morales- falleció pocos meses después de nacer y desde 2007 perdió contacto. Sin embargo, unas fotografías que circularon en las redes sociales los mostraron juntos en el Carnaval de Oruro, hace un par de años, situación por la que el mandatario tuvo que salir a aclarar.

La relación amorosa entre Evo y Zapata fue de conocimiento público luego de que el periodista Carlos Valverde, a principios de febrero, denunciara un supuesto tráfico de influencias del jefe de Estado en favor de su ex pareja, situación que fue negada por el aludido.

Posteriormente, el Gobierno acusó al periodista de ser un agente encubierto del Gobierno de EEUU y de trabajar para la oposición con el afán de desvirtuar la gestión de Morales. También le iniciaron dos procesos, uno en La Paz y otro, en Santa Cruz.,

Aprehensión de Gabriela

El viernes 26 de febrero, a las 10:30, los bolivianos fueron sorprendidos con la novedad de que la ex novia del presidente había sido aprehendida por orden del Ministerio de Gobierno, según declaraciones del fiscal general del Estado, Ramiro Guerrero.

La defensa de Gabriela, Ángela Burgoa, denunció que la ex gerente de CAMC estuvo retenida en una celda de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), de la zona sur de La Paz, hasta las 20:00, hora en la que recién se entrevistó con el Ministerio Público, razón por la que se desconocía los motivos del arresto.

Un día después de la detención de la joven empresaria, los bolivianos no salían de su asombro cuando los noticieros de las principales cadenas televisivas del país entrevistaban a Pilar Guzmán, tía de Gabriela, quien revelaba que el hijo de Evo no estaba muerto, como lo había sostenido el Gobierno y que esto no era un secreto.

La declaración de Guzmán fue ratificada pocas horas después a EL DEBER por la abogada de Gabriela, Ángela Burgoa, que agregó que el pequeño, que tiene entre 8 y 9 años, se encuentra bien y que la información de su paradero se la mantenía en reserva por cuestiones de seguridad.,

El Gobierno arremete contra Gabriela

Cuando esta situación era expuesta por los medios de comunicación ante el país, en la televisora estatal se veía a un Evo Morales entregando obras en Oruro y posteriormente, jugando al fútbol. Omitió el tema, pese a que le llovieron las críticas de los opositores y de usuarios en las redes sociales.

Quien salió a "dar la cara" fue la ministra de Transparencia, Lenny Valdivia, la noche del sábado. La autoridad de Estado defendió al mandatario diciendo que él no sabía que el niño estaba vivo y que de ser cierto, Gabriela le escondió esa información al presidente de Bolivia.

Este domingo, en El Pueblo es noticia, programa televisivo que se transmite por Bolivia TV, la ministra volvió a referirse al tema. Emplazó a la ex pareja de Evo a que, en un plazo de 24 horas, presente al niño, acaso contrario se le iniciaría un proceso por difamación y calumnia.

Mientras Valdivia arremetía contra Gabriela, ésta comparecía ante un juez cautelar, era enviada a prisión y sus familiares denunciaban persecución y responsabilizaban al Gobierno por su vida y su seguridad.