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El presidente de EE.UU., Barack Obama, modificó este viernes su estrategia en Siria con la autorización para enviar, por primera vez desde que empezó la guerra en ese país, un reducido número de tropas para asesorar a los opositores al régimen de Bachar Al Asad en la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico (EI).

No fue Obama quien anunció esa decisión sino altos funcionarios de su Gobierno y, después, en su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, que repitió una y otra vez que la estrategia del presidente no ha cambiado, y que ese despliegue es solo una "intensificación" de la actual campaña contra el EI.

Pero lo cierto es que el contingente autorizado, de las Fuerzas de Operaciones Especiales e inferior a 50 miembros, sí representa un cambio sustancial en la postura de Obama, quien desde que empezó el conflicto en Siria hace más de cuatro años se había opuesto a la presencia de tropas estadounidenses sobre el terreno en ese país.

Además, este despliegue se produce apenas un mes después de la entrada de Rusia en el conflicto sirio, con sus fuerzas dando apoyo al régimen del presidente Asad y atacando a todos los opositores, incluidos los insurgentes del EI.

"No estarán en combate"

Según detalló Earnest, las tropas enviadas por Estados Unidos se ubicarán en una zona del norte de Siria controlada por los kurdos para asistir y mejorar las capacidades de la oposición "moderada" a Asad que combate en esa región contra los yihadistas.

Earnest precisó que el contingente autorizado por Obama no estará "en misión de combate", aunque admitió que no se puede negar que esas fuerzas especiales afrontarán situaciones "de riesgo" y "estarán equipadas para defenderse".

Tampoco descartó el portavoz el envío de más tropas en el futuro, pero puntualizó que Obama sigue creyendo que "no hay una solución militar" al conflicto sirio y también que Asad ya no tiene "legitimidad" para continuar en el poder.

4 años de rechazo

En 2013 Obama estuvo a punto de autorizar una acción militar "limitada" contra el régimen de Asad, a raíz de las denuncias sobre el uso de armas químicas contra la población civil, pero finalmente dio marcha atrás y decidió seguir confiando en la diplomacia.

El presidente estadounidense también se ha resistido a proporcionar armas a los rebeldes sirios y este mismo mes el Pentágono anunció una "pausa" en el programa diseñado para entrenar y equipar a opositores "moderados", al reconocer que no ha tenido impacto en el campo de batalla.

La oposición republicana ha sido muy crítica con la gestión de Obama ante la guerra siria y muchos consideran que la falta de una estrategia clara por su parte ha contribuido a dar más voz a países como Rusia e Irán, aliados de Asad, en las negociaciones para tratar de poner fin al conflicto.