Opinión

Descuido en el centro histórico de Santa Cruz

El Deber 7/7/2018 04:00

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Apenas un recorrido por las calles del centro de Santa Cruz de la Sierra alcanza para darse cuenta de lo descuidado que está. Lejos de ser apreciado como uno de los escasos espacios que atesora la historia de esta pujante urbe, está abandonado por los ciudadanos y por las autoridades.

A pesar de las normas que ordenan restaurar y proteger las casonas, muchas consideradas patrimoniales, es triste ver que de ellas van quedando los muros que dan a la calle, porque el interior se desploma o lo derrumban para dar paso a otro tipo de edificaciones, ajenas a la identidad histórica de los cruceños.

Por las noches, las calles del centro lucen oscuras, desoladas, cuando no desiertas. Solo tienen alta concentración de gente las que albergan locales nocturnos, cuyos clientes no dudan en eliminar sus desechos corporales en plena vía pública, sin pudor y sin pena por lo que de ellos queda a la mañana siguiente: mal olor y basura. Triste y lamentable para el espacio urbano que debería ser protegido y exhibido orgullosamente a los turistas que llegan a esta ciudad.

Las oficinas públicas y privadas deben gastar un presupuesto adicional en la limpieza de los desechos que dejan los bohemios y los indigentes, que utilizan las aceras para dormir, a falta de un techo que los acoja.

Además, es lamentable ver cómo a diario se incrementan los letreros de ‘tienda o casa en alquiler o en venta’. El abandono y el descuido también han provocado que el centro urbano deje de ser atractivo para los negocios. Las iniciativas para incentivarlos (como convertir sus calles en peatonales durante los fines de semana) no ayudaron y parece que perjudicaron a los propietarios de tiendas y restaurantes.

En suma, el centro histórico se ha convertido en una zona de peligro por las noches y de basura durante el día. Ese descuido puede ser comparable a quien se esfuerza por vestir costosas ropas y asistir a las mejores fiestas, mientras que en su casa vive sumido en el desorden y la miseria.

Es sabido que los mayores esfuerzos municipales están dirigidos al traslado de los mercados y al ordenamiento del transporte público, pero ese no debe ser argumento para abandonar los tesoros urbanos que nos permitirán recordar de dónde venimos, cuánto le costó a Santa Cruz de la Sierra poner losetas en sus calles principales y ver cómo ese esfuerzo nos trajo a este momento.

Es tiempo de mirar al centro histórico, tanto para las autoridades como para los ciudadanos, es tiempo de valorarlo, porque con el deterioro de sus casonas y de sus calles, también se va deteriorando la huella de nuestra historia.