Opinión

El poder del soberano

El Deber Hace 12/3/2017 10:09:00 AM

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El país está convocado a las elecciones judiciales en esta jornada. El contexto no es el mejor por varias razones. En primer lugar, más de seis millones de ciudadanos acudirán a las urnas sin conocer adecuadamente a los candidatos a magistrados en tres tribunales y en el Consejo de la Magistratura; además, las directrices del Órgano Electoral no han sido totalmente claras y dejaron confusión acerca de la campaña de los postulantes en las redes sociales, la vigilancia del voto a través de delegados políticos y la prohibición o no de la campaña por el voto nulo. Ese debe ser un tema a evaluar y corregir en una etapa posterior, a fin de que esa institución no pierda credibilidad.

En segundo lugar, cinco días antes del acto eleccionario fue conocido el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional, que abre la posibilidad de que el actual presidente sea candidato a una cuarta elección, a pesar de que el voto del soberano rechazó esa opción en un referéndum realizado el 21 de febrero. Este hecho desató protestas ciudadanas en varias ciudades del país y hechos de violencia y represión, sobre todo en Santa Cruz de la Sierra. Uno de los principales reproches ciudadanos tiene que ver con que el Tribunal Constitucional desconoció la voluntad de la mayoría, expresada en el voto.

A pesar de las condiciones señaladas, Bolivia vive en democracia y el acto eleccionario es la oportunidad de que cada persona exprese su opinión a través de su sufragio y que sea un guardián del voto en cada una de las mesas. Se sabe que tanto los partidos políticos como las plataformas ciudadanas están organizando mecanismos para resguardar los verdaderos resultados en los recintos electorales. Además, habrá observadores de organismos internacionales, cuyo rol es crucial en estos comicios.


Por sus características y tomando en cuenta el poco conocimiento de postulantes, esta elección parece ser más un plebiscito de aprobación o rechazo al sistema de elección popular de magistrados, así como de la gestión presidencial. Quizás por esa razón, el oficialismo hace campaña por el voto válido y la oposición (en su multiplicidad de manifestaciones) promueve el voto nulo. Es importante recordar que tanto el apoyo a un postulante, como el optar por no marcar ninguna casilla o la posibilidad de anular la papeleta son opciones absolutamente permitidas en las leyes del país y el elector es libre de decidir por cualquiera de ellas.

Lo importante es acudir a las urnas, hacer valer el derecho ciudadano y ejercer el poder del voto, recuperando el carácter de soberano que tiene el pueblo en democracia. En ese marco, también es fundamental que esta sea una jornada de paz y conciencia; de serenidad e inteligencia. La molestia canalizada en violencia solo genera más violencia y malestar. 

Que sea un día democrático y que el poder vuelva a los mandantes, solo así se puede construir el país que las mayorías anhelan.