Opinión

Más puentes sobre el Piraí

El Deber Hace 10/5/2018 8:00:00 AM

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Las obras de infraestructura son fundamentales para garantizar el desarrollo económico y social de cualquier ciudad moderna. El debate sobre la construcción de puentes sobre el río Piraí ha despertado un sinfín de posiciones respecto de la conveniencia o no de estas estructuras que apuntan a conectar a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra con el Urubó y el municipio de Porongo.

La explosión demográfica y la expansión inmobiliaria de una de las zonas más exuberantes de la región están detrás de la presión para resolver esta delicada decisión que afectará al afluente más importante de la ciudad.

Esto es así porque el puente Mario Foianini, construido entre 1996 y 1999, ha quedado pequeño frente al creciente tráfico vehicular y a las necesidades de la población que busca conectarse con la capital cruceña.

Pese a que fue construido para soportar el paso de unos 1.000 motorizados por hora, actualmente, más de 5.000 vehículos pasan por esa vía cada 60 minutos, lo que ha llevado a un desgaste considerable que exige una decisión urgente sobre la conexión vial con el Urubó.

A pesar de que la Gobernación ha resuelto tender un puente paralelo al Foianini en base a que se trata de una ruta departamental, el mismo no logrará colmar la presión vial que se viene en los próximos años. Por eso se ha abierto la discusión sobre varias alternativas que apuntan a resolver este complejo problema.

En base a estudios de impacto ambiental y urbanístico, la Alcaldía cruceña propone la construcción de tres puentes: dos que conecten Porongo con el sexto y octavo anillo, en la zona sur; y otro que llegue hasta el sexto anillo en la zona norte.

Por su parte, el municipio de Porongo respalda al puente paralelo al Foianini, el puente Bicentenario que llegaría a la zona de la avenida Centenario y la vía denominada Urubó Village que desembocaría en la avenida Roca y Coronado.

Más allá de los intereses inmobiliarios y de la urgencia que tienen las poblaciones aledañas al río Piraí para llegar a la urbe cruceña, las autoridades de ambos municipios tienen que sustentar la decisión en función de garantizar el menor impacto ambiental, dado que el afluente es muy sensible a la construcción de obras de infraestructura y que no afecte la llanura de inundación.

Además, debería asegurar que el flujo vehicular que llegue a la ciudad no la haga colapsar, lo que generaría más problemas que soluciones.

El financiamiento de estas obras también es motivo de discusión. Los municipios, la Gobernación y el sector privado deberán ponerse de acuerdo sobre los costos que tendrán estas grandes obras de infraestructura.

Ante la falta de acuerdo, las autoridades de Porongo iniciaron una huelga de hambre, extrema medida que demanda una definición inmediata del conflicto. Más allá de las presiones, los municipios y la Gobernación deben avanzar en una evaluación técnica que objetivamente señale cuáles son las mejores opciones para atender la creciente demanda social de tender más puentes sobre el Piraí.

No se debe perder de vista que hay que pensar en el crecimiento del área metropolitana de Santa Cruz, lo que trasciende los intereses particulares, sean de índole político o económico.