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Kuroki es un anciano enamorado que plantó miles de flores en los alrededores de su casa en Shintomi, prefectura de Miyazaki, Japón, a fin de que su esposa las oliera y así devolverle la felicidad que había perdido al quedar ciega

La pareja se casó en 1956, durante muchos años vivieron felices hasta que ella enfermó, perdió la vista y decidió permanecer dentro de la casa

Su esposo no soportó ver triste a su amada y sembró durante dos años flores en su jardín para devolverle la sonrisa. Tras un arduo trabajo, el jardín fue terminado y el aroma de las Shibazakura hicieron que ella saliera dejando la tristeza de lado. 

El mar de flores en la casa de Kuroki es frecuentado por miles de visitantes año tras año.