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No quiso ser parte del coloquio sobre el cáncer de mama. Prefirió quedarse fuera y dejar que su madre sea la que hable. Tampoco quiso fotografías. El último año ha tenido que pasar por una lucha personal y económica para ganarle al cáncer de mama. Yanine tiene 17 años, es la penúltima de ocho hermanos, este año sale bachiller del colegio María Auxiliadora y pese a las dos quimioterapias y la extirpación del seno derecho, no dejó de ir al colegio. Está en el cuadro de honor.

A su edad las preocupaciones de una mente adolescente suelen ser otras...para Yanine es sobrevivir y llegar a juntar los Bs 1.568 que necesita para comprar los medicamentos de su segunda ‘quimio’, los mismos que vienen con rebaja por intermedio de la fundación Mi Refugio.

El cáncer de mama no tiene edad ni sexo, ella descubrió el nódulo cuando tenía 16 años. Usualmente las campañas de educación hablan de palparse los senos a partir de los 18, de hacerse ecografía mamaria en la vida adulta joven y de someterse a la mamografía después de los 40. Esos números no encajan con la historia de Yanine. Ella está luchando con el ‘monstruo’ mucho antes de lo previsto.

“Mi cáncer creció bastante, en un mes estaba de un gran tamaño, se apoderó de todo mi pecho y no hubo nada que hacer (lo extirparon)”.

Su mamá Benita limpia casas. “Hay ratos que mi mamá no tiene lo suficiente y tiene que rajarse de donde sea para conseguir (el dinero). Y aún recibiendo ayuda falta porque es harto (lo que se necesita)”.

Su lucha la libra en el Oncológico y en su habitación. “No he encontrado una persona de mi edad con la que pueda compartir lo que me está pasando. En el hospital son muy mayores o son niños los pacientes con cáncer. Puede ser que me venga la tristeza un ratito, pero pienso y veo que eso no me hace bien y me propongo subir los ánimos”, confiesa Yanine.

Le gusta la química y la biología, y quiere estudiar Medicina. “Me agradaría hartísimo intentar conseguir una cura para muchas enfermedades o especializarme en esto que estoy viviendo”.

El martes debe volver a la quimio, pero no luce decaída. Siente que ya pasó lo peor. “Lo más difícil fue mostrarme a los demás, soportar la mirada de la gente que me mira como si no fuera una persona normal”, pero a pesar de eso, Yanine no dejó de ir al colegio.

“Ahí he recibido apoyo de todos mis compañeros, no he sufrido ninguna clase de discriminación, que era lo que yo temía. Solo me he faltado cuando no me siento del todo bien”. Afuera llueve, se cierra la chamarra para no darle chance a cualquier enfermedad oportuna, sus defensas están bajas, pero su moral está alta.

¿Quieres ayudarla?

Las personas que quieran ayudar a Yanine pueden conectarse con su madre, Benita, llamando al teléfono 704-98998.