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Sol y viento tenue en Moscú. En la Plaza Roja, mientras cientos de personas van y vienen deteniéndose solo para una foto o una selfie con la iglesia San Basilio o el Kremlin de fondo, dos hinchas han sido ‘reclutados’ en medio del gentío para una foto. Hay más camisetas de Brasil, México y Argentina que de los finalistas Francia y Croacia. Pese a ello, los aficionados coinciden y deciden posar para el lente de DIEZ y EL DEBER.

El fotógrafo Fuad Landívar es el encargado del encuadre y de haber logrado lo que fotógrafos de agencias habían buscado desde temprano. El croata Jeliko Juricc y el francés John Zugbile, acceden a la foto no sin antes dar el primer mensaje: un fuerte abrazo, un apretón de manos y un grito de gol obligando a muchos turistas a detenerse. Son cerca de las 19:00 en Rusia y de a poco el sol comienza a irse.

El video de la producción (Edición: Alexander Vidal Avalos)

La primera sorpresa es que Jeliko Juricc dijo que conoció Bolivia, que había estado en La Paz y en Sucre y que le había encantado el clima. Y la segunda, fue el fluido español del francés Zugbile que pidió un bolígrafo para que le enviaran la fotografía por email. Se desearon suerte y admitieron que jamás imaginaron estar posando -a esa hora- con un aficionado rival. “Es lo más loco del día”, dijo entre risas Jelikio Juricc.

Luego de diez minutos y tras el trabajo del fotógrafo Fuad Landívar, se dieron de nuevo la mano. “Que gane el fútbol y los hinchas”, coincidieron. Cada uno buscaba tomar su camino pero les resultó imposible porque los turistas y los hinchas de otros países no los dejaban separarse, se paraban en medio de ambos, los abrazaban y se tomaban fotografías. Más de diez minutos estuvieron así, atendiendo a todos.

De pronto comenzaron a salir los turistas que habían hecho el recorrido por el Kremlin y la iglesia San Basilio originándose una concentración mayor por el lugar. Ahí se pudieron divisar otras camisetas de Croacia pero ninguna de Francia. “La foto del periódico las tendremos los dos”, añadió el francés Zugbile. Un apretón de manos, otro abrazo y un adiós que connotaba interacción, más allá de lo que este domingo desde las 11:00, pueda pasar en el Luzhnikí de Moscú.