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Familiares y amigos del joven Franco Zárate, que fue asesinado el 23 de enero en un kiosko en Buenos Aires, marcharon este martes para pedir justicia debido a que no hubo avances en las investigaciones y el autor del crimen está libre.

La marcha congregó a cientos de jóvenes en el barrio Mataderos y llegó hasta el kiosko donde Zárate fue herido. Luego siguieron hasta la comisaria policial donde el padre fue detenido por unos días y ahora investigado por robo, informó la edición digital de La Izquierda Diario.

“Es realmente injusto, no sabemos qué hacer, porque mataron a mi hijo y ahora nosotros somos los denunciados por robo", manifestó el padre.

El hecho ocurrió en el barrio Mataderos, cuando Franco fue a un kiosko acompañado de su padre y se generó una discusión con el propietario, Pelagio Gualberto Ximénez, por el precio de la bebida, que tuvo el desenlace trágico.

El autor del crimen argumentó que lo hizo en defensa propia en un supuesto intento de robo.