El presidente Evo Morales no hizo referencia a la caída de los precios del petróleo durante su discurso al asumir por tercera vez consecutiva el mandato del país. Se limitó a resaltar los logros en la administración de recursos del Estado

Cuando el mandatario juró por primera vez, en 2006, el barril de petróleo se cotizaba en 74 dólares, en 2008 subió hasta 147 dólares y hoy ronda los 48. Sin embargo, Morales no hizo mención a ninguno de esos aspectos. 

La máxima autoridad del país explicó que las recaudaciones tributarias crecieron en un 300 por ciento, al igual que la inversión pública que subió a un 795 por ciento en los últimos nueve años de su gobierno. 

Informó que ahora los bolivianos confían más en las entidades financieras, al existir 7.800.000 de depósitos, cuando apenas ese porcentaje casi llegaba a los dos millones de habitantes con una cuenta bancaria.  

Morales detalló que la renta petrolera en 2005 llegaba a 600 millones de dolares y hoy suma 5.530 millones. Antes de 2005, un 37.2 por ciento de la población sufría de extrema pobreza, ahora ese porcentaje se redujo al 18.8 por ciento y se espera que llegue al 8 por ciento en 2020.