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Los ministros de Exteriores de Francia, Alemania, Rusia y Ucrania se reúnen este martes en París para intentar rebajar las tensiones en el este separatista de Ucrania, donde siguen los combates en torno al puerto de Mariupol.

El encuentro tendrá lugar menos de una semana después de que los separatistas prorrusos tomaran la ciudad estratégica de Debaltsevo, en clara violación del alto el fuego en vigor.

"Los rusos no querían esta reunión, pero para nosotros es importante mantener la presión política" de Occidente sobre Moscú, declaró un alto cargo diplomático ucraniano, que quiso guardar el anonimato.

Kiev y los países occidentales acusan a Rusia de apoyar a los separatistas proporcionándoles armas y tropas, mientras que Moscú niega cualquier implicación en un conflicto que causó más de 5.700 muertos en 10 meses. En París no está previsto que se firme ningún documento. "Ya tenemos bastantes acuerdos firmados. Lo importante es que Rusia los respete", añadió el diplomático.

Ucrania y los rebeldes firmaron el 12 de febrero unos acuerdos de paz en Minsk, tras horas de negociaciones en las que participaron la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, y su homólogo ruso, Vladimir Putin.

El texto preveía, entre otras cosas, la entrada en vigor de un alto el fuego a partir del 15 de febrero, y la retirada de las armas pesadas del frente, tan solo 48 horas después.

Los acuerdos quedaron en poco más que papel mojado cuando los separatistas conquistaron Debaltsevo, nudo ferroviario crucial, culminando una ofensiva que duró semanas. El movimiento de los separatistas indignó a los países occidentales, que volvieron a culpar a Moscú. Washington aseguró incluso que estudiaba nuevas sanciones "graves" contra Rusia.


Preocupación en torno a Mariupol

En Ucrania, muchos temen que, tras la toma de Debaltsevo, los rebeldes intenten ahora conquistar Mariupol, a orillas del mar de Azov. Kiev acusa a sus enemigos de acumular tropas y armamento en torno a la ciudad.

El frente vivía una situación de calma relativa a pesar de nuevos enfrentamientos en el pueblo de Chirokin, a unos 15 kilómetros de Mariupol. "Durante la noche, hubo combates con armas ligeras", indicó este martes a la AFP un portavoz militar ucraniano, Dimitro Chali.

Según Kiev, en los últimos días, 20 tanques y piezas de artillería rusa, así como unos 50 camiones militares con municiones cruzaron la frontera ucraniana con rumbo a Novoazovsk, base rebelde situada a unos 30 kilómetros de Mariupol.

Un experto militar ruso, Pavel Felgenhauer, consideró, no obstante, que era poco probable una ofensiva sobre Mariupol. "Es una ciudad grande y para conquistarla no bastarán las fuerzas rebeldes. Hacen falta tropas regulares rusas en abundancia" y recurrir a la aviación para lograr una victoria rápida, declaró a la AFP. "No es Debaltsevo. En caso de ofensiva, el número de muertos será mucho más alto", prosiguió.

"Para tomar Mariupol, hace falta una decisión política y no creo que Rusia la tome por ahora". Putin descartó el lunes un "escenario de apocalipsis" en Ucrania. "Nadie necesita un conflicto, y mucho menos armado, en la periferia de Europa", declaró.