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A punto de cumplirse los tres días decisivos para encontrar bajo los escombros sobrevivientes del potente terremoto que deja por ahora 413 fallecidos en Ecuador, bomberos y equipos de rescate siguen este martes buscando incansablemente señales de vida en calles devastadas con olor a muerte.

Impacientes y cansados pero aún con esperanza, familiares de desaparecidos seguían acompañando las tareas de rescate en lo que el presidente Rafael Correa calificó de "la peor tragedia en 67 años".

En el balneario turístico de Pedernales (oeste), epicentro del sismo de 7,8 grados del sábado a las 18:58 (23:58 GMT) que dejó también más de 2.000 heridos en la costa ecuatoriana y ciudades destruidas, la esperanza no se pierde a pesar de que el número de víctimas -escalofriante desde el inicio- no deja de aumentar.

Frente a la montaña de escombros de lo que era el hotel Royal, un complejo de cinco pisos con piscina, Laura Taco seguía con la mirada fija en los trabajos de los bomberos esperando milagrosas noticias de su sobrina y su cuñada.

"No se han comunicado y tenemos la seguridad de que ellos están aquí porque el auto está atrás, en el parqueadero" de lo que fue el hotel Royal, dijo a la AFP caída la noche del lunes.

Las historias de rescates exitosos 48 horas después del sismo y el trabajo sin descanso de bomberos, policías, militares y perros amaestrados, con personal de otros países, mantienen viva la esperanza de quienes buscan a sus seres queridos.

El lunes "en horas de la tarde en la ciudad de Portoviejo una persona fue rescatada con vida bajo los escombros donde funcionaba el Hotel "El Gato", esto se logró gracias al trabajo conjunto de rescatistas de Cuenca (sur andino de Ecuador) y Bogotá", señaló el ministerio Coordinador de Seguridad.

En esa ciudad también del estado de Manabí (oeste, de lejos el más afectado), el centro devastado, con edificios desplomados y calles rajadas con postes de luz sobre el asfalto, quedó completamente desalojado, con gran presencia de las fuerzas de seguridad para prevenir saqueos, constató la AFP.


Una lección dolorosa

El gobierno ecuatoriano activó fondos de $us 450 millones para la reconstrucción y contará con líneas de financiamiento del Banco Mundial, el Banco Interamericano (BID) y otras instituciones, así como ayuda material y humana de países como Venezuela, Colombia, España y Perú.

La ayuda también llega desde otras ciudades de Ecuador, donde voluntarios y organismos de rescate recolectan y clasifican ropa, alimentos, medicinas y agua para enviarlos a los afectados.
Correa pidió al país sacar lecciones de lo ocurrido, tras visitar zonas afectadas.

"De esta dolorosísima experiencia, ojalá saquemos lecciones para el futuro. Después del terremoto de Haití, se empezaron a estudiar normas de construcción mucho más fuertes, que se aplicaban ya en 2014, pero antes de eso realmente había construcciones tremendamente precarias y por eso tal vez los daños son mayores", dijo el primer mandatario. 

Asimismo, el presidente instó a los ecuatorianos a ser "más estrictos en las normas de construcción", pues muchos edificios se derrumban por mala construcción.