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La Conferencia de los Pueblos sobre Cambio Climático y Defensa de la Vida, que concluyó ayer en Tiquipaya (Cochabamba), perseveró en su declaración final con la propuesta de crear una corte internacional de justicia ambiental y anunció una pelea en la Conferencia Mundial sobre el tema, que se realizará en noviembre en París (Francia) para expresar su punto de vista.
La idea contó con el respaldo de los presidentes de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa, y de Venezuela, Nicolás Maduro; además del canciller de Cuba, Bruno Rodríguez. La utilidad de esta instancia fue puesta en duda por el canciller de Francia, Laurent Fabious, y por el premio nobel de la paz en 1980, Adolfo Pérez Esquivel.
“Constituir un tribunal internacional de justicia climática y de la Madre Tierra, con el objetivo de lograr el cumplimiento efectivo de los compromisos y obligaciones asumidos por los países en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático", dice la declaración que define a la instancia como un “órgano judicial independiente, articulado por la Convención de la ONU, para adjudicar controversias derivadas de la interpretación e implementación de las acciones necesarias para responder al cambio climático”.

Su misión debe ser ayudar a resolver los problemas de acción colectiva asociados con la falta de cumplimiento de los compromisos de países desarrollados en respuesta al cambio climático. Mientras se constituya, recomienda acudir a la CIJ de La Haya.

El activista argentino Adolfo Pérez Esquivel planteó reformar el Estatuto de Roma de 1998 para incluir los delitos medioambientales como crímenes de lesa humanidad.
"No hay que generar otro tribunal, la Corte Penal Internacional ya existe, solo hay que reformar el Estatuto de Roma para incluir las violaciones medioambientales como crímenes de lesa humanidad y estamos intentando avanzar en esta propuesta". El domingo, el jurista español Baltasar Garzón planteó una posición similar y el embajador de Bolivia ante La Haya, Eduardo Rodríguez, dijo que en los hechos sería muy difícil que una Corte de esa naturaleza pueda asegurar la competencia y juzgar a países, porque “priman los intereses de las potencias”.

El alcalde de Bogotá (Colombia), Gustavo Petro, en la clausura convocó a “ir a pelear” a París. “Allá tienen que llegar los pueblos, las multitudes, que no sea un espacio de encumbrados, que haya un millón de personas, una multitud gritando al espacio del poder que allá se deben tomar decisiones si queremos un cambio”.

El canciller cubano postuló un “sí a la Corte, pero no a una que sea títere del Consejo de Seguridad de la ONU”. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, señaló que los países contaminadores deben reconocer el daño que hacen “y por eso es necesario luchar, en París, porque se acepte ese tribunal”, mientras que su colega venezolano, Nicolás Maduro, sugirió llevar “una gran movilización a París para batallar una vez más”