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El Jardín Botánico ha incorporado entre sus atracciones un toborochi que tiene la forma de un espiral. El ingeniero Darío Melgar, director de este lugar de esparcimiento, destaca la forma natural del crecimiento de este árbol, lo que sorprendió a los profesionales.

“Muchas veces los criadores de bonsái tratan de dar, justamente, estas formas a los árboles a través de técnicas artificiales, pero lo que sorprende es que aquí fue la naturaleza la que se encargó de darle esta forma”, dijo Melgar.

El toborochi fue colocado en el frontis del Jardín Botánico, para que la gente que visite este lugar pueda conocer este raro ejemplar. “Este es el mejor lugar para que el árbol este protegido y cuidado, además, lo que se tiene que mostrar en los jardines botánicos son diversidad de formas, colores y tamaños, y con esta nueva adquisición lo logramos”, acotó.

El toborochi es uno de los árboles más emblemáticos de esta región. Su esbelta figura está presente en obras pictóricas, canciones populares y en el escudo cruceño.