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Las últimas revelaciones de Orlando Nogales, gerente del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), que dejó de operar hace 10 años, han dejado sin respuesta a las autoridades del Gobierno. Pero sin querer hacer daño al Estado, los representantes de la ex línea bandera afirman estar dispuestos a ceder 26 aeropuertos y quedarse con 21 hectáreas de la terminal Jorge Wilstermann de Cochabamba, a cambio de que la dejen operar, con vuelos regulares.  

“Queremos que se nos facilite  la salida del LAB. A cambio, el LAB va a regalar al Estado  $us 3.000 millones en patrimonio por los 27 aeropuertos que nos pertenecen, inclusive el aeropuerto de El Alto, que vale más de $us 2.500 millones. Pero las autoridades no quieren entender. Se han asustado. Nosotros no queremos hacerle problemas a nadie, sino volar como línea bandera. Para eso, es necesaria una negociación con el Gobierno sobre cada uno de nuestros patrimonios”, manifestó Nogales.

El gerente se apoya en un contrato privado de hace más de 40 años donde el LAB transfiere a la  Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (Aasana) los aeropuertos, excepto los de Cochabamba. La transferencia debía hacerse luego de “determinar el valor de los bienes” y “la forma de pago al LAB, estará sujeta a un acuerdo posterior con el Estado”, según refleja la ley 8019 del 21 de junio de 1967.

Nogales asegura que el proceso de transferencia nunca se consolidó y que en Derechos Reales, solo se pudieron registrar los aeropuertos de Oruro (247 hectáreas) y El Trompillo de Santa Cruz (28 hectáreas), que en la actualidad, llegarían a tener un costo de $us 280 millones; además de las 21 hectáreas de Cochabamba, de $us 100 millones.

 Además, Nogales dijo que otra de las condiciones para ceder los aeropuertos, es el “previo pago por parte del Estado, de todas las deudas que tiene el LAB”, que ascienden a unos $us 150 millones y poner toda la documentación de derecho propietario en orden.

Sin respuestas

Ayer, se quiso hablar con autoridades del Ministerio de Obras Públicas, de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y del Ministerio de Defensa, pero no contestaron.

El martes en la noche, el director de la DGAC, Celier Aparicio, contestó al LAB que el proceso de certificación que llevaba adelante la aerolínea estaba paralizado “hasta que se pueda verificar su capacidad patrimonial”.



El representante del LAB, Rafael Baldivieso (síndico), respondió que la DGAC “desconoce la realidad del LAB en su derecho propietario de los aeropuertos” y prometió que la próxima semana “demostrarán toda la documentación” que los respalda. Aseguró tener preparado al menos un avión Boeing 727 para poder volar “en este mismo instante”.

El LAB advirtió que si no hay una negociación, podrían demandar judicialmente al Estado, basándose en el Pacto de San José que establece que ningún Estado puede apropiarse de bienes privados sin indemnización.

Derecho propietario

En el Sistema de Nacional de Registro de Derechos Reales de Santa Cruz, en una escritura con el rótulo “propiedad capital original”, escrita a mano, que contiene 35 fojas se legitima como propietario de 28 hectáreas al LAB. “Al área antes citada, se circunscribe al aeropuerto El Trompillo de la capital cruceña”, dice.

Sin embargo, en Catastro Urbano de la municipalidad de Santa Cruz de la Sierra informaron de que el terreno que corresponde al aeropuerto El Trompillo está registrado a nombre del Colegio Militar de Aviación (Colmilav), dependiente de la Fuerza Aérea de Bolivia (FAB).

Deuda impositiva
Por otro lado, el presidente del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), Mario Cazón, aseguró que la deuda impositiva de la aerolínea, al 28 de febrero de 2018, es de Bs 859,7 millones. Adelantó que los recursos que se generen por los remates de aviones y otros bienes del LAB, no ingresarán al SIN sino al pago de beneficios a los trabajadores.
Recordó que se embargaron aviones, motores, inmuebles y predios de aeropuertos en todo el país, particularmente de Cochabamba, que están a nombre del LAB, pero aclaró que aunque esos inmuebles están gravados, la primera hipoteca la tienen los trabajadores del LAB.

Orlando Nogales también informó que la empresa no administra recursos sino lo hacen sus 168 trabajadores quienes reciben sueldos por el alquiler de bienes inmuebles, servicios de carga y descarga y de los cursos de actualización que dan a personal de tripulación de cabina.

Negociación con el Gobierno

Mientras tanto, los representantes de la línea aérea esperan una reunión con las autoridades del Gobierno para aclarar sus argumentos y conciliar las deudas que se tienen. En un comunicado, dicen que se enviaron cartas a Aasana, al Ministerio de Obras Públicas y hasta el propio presidente Evo Morales, sin que hayan tenido ninguna respuesta. 

Pilotos y operadores están perjudicados por demora en la refacción de la pista en el Trompillo
Pilotos de empresas de aerotaxis, de escuelas de aviación, usuarios      y operadores de trufis y buses que prestan servicios desde la terminal aérea El Trompillo sacan a relucir perjuicios atribuidos al ‘tibio’ avance en los trabajos de refacción de la pista de despegue y aterrizaje de dicha terminal aeroportuaria y la restricción de operaciones que rige de 11:00 a 15:00.   

A decir del vocal de la Asociación de Pilotos Civiles de Santa Cruz, Juan Pablo Elorza, han transcurrido 60 días desde que la constructora se adjudicó la refacción de la pista y los avances que se advierten en los trabajos son mínimos. Asegura que la informalidad en la ejecución de las obras está perjudicando y comprometiendo las finanzas de las empresas que prestan servicio de taxi aéreo que han reducido sus operaciones por la restricción de vuelos durante cinco horas.

Dio cuenta de que el mayor revés para las empresas está vinculado a la limitación que tienen para brindar el servicio de evacuación y, a veces rescate, de personal que trabaja en áreas petroleras     y mineras. Estos sectores acaparan la demanda de servicios. 

Operadores de transporte  público de pasajeros aseguran que la limitación de despegue y de aterrizaje de aviones afecta el flujo de pasajeros e impacta en la merma de ingresos diarios.

Consultado sobre los trabajos en la pista, el jefe de aeropuerto de El Trompillo, Douglas Greiner, también lamentó la falta de compromiso de la empresa que se adjudicó el trabajo de refacción de la pista. Aseguró que el 15 de este mes vence el plazo del contrato y la pista continúa con fisuras, hundimiento y baches. Dijo que las operaciones de transporte aéreo cayeron de al menos 200 a 50 operaciones por día. Se intentó lograr la versión de la empresa, pero no fue posible.