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Tras el desastre nuclear en Chernóbil, que cumplió tres décadas ayer martes, los animales que vivían en la zona no fueron evacuados, una gran parte de ellos murió debido a la contaminación radioactiva pero otros, mamíferos y aves, lograron sobrevivir, ¿cómo?, la ciencia encontró la respuesta. 

Según señala una investigación científica de la revista "Science of the Total Environment". divulgada este miércoles, y reproducida por la agencia Prensa Latina, los organismos de estos animales suprimieron los efectos negativos de la radiación sobre el ADN ionizante aumentando el nivel de antioxidantes en sus cuerpos, 

"Gracias a nuestros trabajos y a los de otros científicos en Chernóbil tenemos muchos ejemplos del equilibrio entre la cantidad de antioxidantes en el cuerpo del animal y la capacidad que tiene su cuerpo para protegerse de la radiación", dijo Timothy Mousseau, uno de los autores del trabajo .

El estudio señala que existen animales, que a diferencia del ser humano. pueden controlar el nivel de antioxidantes, por lo que esta función se activó para proteger su cuerpo contra los daños sufridos por los altos niveles de radiación que emitió la planta tras la explosión del reactor 4.

Distintas respuestas a la radiación

El estudio además encontró que las variadas especies que quedaron en la zona respondieron de distinta forma a los niveles de radiación. Algunas especies disminuyeron notablemente en número, mientras que otras, por el contrario, comenzaron a multiplicarse debido a la ausencia de humanos en su hábitat.

Sobre la aparición de mutaciones durante la irradiación se determinó que se debe a la radiación ionizante. Eso contribuye a la aparición de un gran número de moléculas de peróxido de hidrógeno y otros agentes oxidantes agresivos que pueden penetrar en el núcleo de la célula y destruir el ADN, argumentaron.

Para combatir estos cuerpos, los animales utilizan varios antioxidantes, sustancias que se unen con el oxidante neutralizándolos antes de que entren en contacto con el código genético, añadieron.

La zona de exclusión, también llamada de la muerte o de la alienación, es el perímetro de seguridad de treinta kilómetros que se estableció tras el accidente nuclear más grave de la historia.