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Un avión extranjero de bandera desconocida, de un tamaño similar a la nave presidencial de Evo Morales, surcó el espacio aéreo boliviano en mayo del año pasado y aterrizó en la hacienda Villa Alejandra, jurisdicción de Puerto Siles, provincia Mamoré (Beni), para llevar una carga de 1,6 toneladas de cocaína, según datos de un policía.

Ninguna fuerza del Estado detectó tal violación del espacio aéreo nacional porque el país no cuenta con radares especializados, excepto uno vetusto que funciona en Cochabamba para los vuelos civiles.
El narcoavión debía cargar 1.324 paquetes de cocaína envueltos con material impermeable. No despegó con la droga al sufrir un percance en tierra, fue quemado y enterrado por los narcos para borrar evidencias, informó el mayor Iván Zambrana, uno de los oficiales que participó en el operativo Chonta el 6 de mayo de 2014.

El ministro de Defensa, Reymi Ferreira, dijo estar consciente de que no hay control del espacio aéreo y de que los narcos se aprovechan de la región amazónica para traficar droga. La autoridad agregó que hay un proyecto casi listo para la compra de 17 radares (nueve para uso civil y ocho militares), que funcionarán principalmente en la zona amazónica, con un centro de monitorización. Se calcula que en seis meses se instalará el primero.
“El costo aproximado de la inversión es de alrededor de $us 200 millones. Es la prioridad radarizar el espacio boliviano por la aeronavegación civil, que corre un gran riesgo porque perdemos millones de dólares al no tener cobertura de radares y para identificar naves ilegales”, señaló Ferreira, agregando que dicho equipo se complementará con la adquisición de naves interceptoras, cuya hora de vuelo no supere los $us 500