Se define como un desarrollador de marcas y es el principal artífice de extender la red de la firma Molino Andino, propietaria de la marca La Suprema en el país, de la cual es gerente general. Su nombre es Juan Trigo Valdivia (53) y desde su centro de operaciones en Santa Cruz -una planta de 4.000 m2 con capacidad para producir más de 600 toneladas de galletas por mes- explicó que no apuntan al consumidor premium, sino a satisfacer la demanda de una clase media que migra a nuevos productos y que exige un estándar alto. Introducir el 30% de sus alimentos al mercado internacional es otro de sus planes.

—En el contexto y transformación global del sector industrial, ¿de qué manera están asumiendo los cambios dentro de la operación de Molino Andino?

Consideramos que Santa Cruz es la plaza donde se concentra el desarrollo e hicimos una apuesta grande con una fuerte inversión -en torno a los $us 20 millones- que nos permita, en un periodo de cinco años, ser referentes en el mercado. No es por redundar en el tema de tecnología que ahora es común, pero nuestra maquinaria es la que está en las principales fábricas del mundo. Esto es solo una parte del proyecto que hay con el grupo económico La Suprema, que corresponde a Molino Andino y una sociedad en Santa Cruz denominada Alimentos Agua Clara. Nuestro predio en Santa Cruz está ocupado en un 40%; habrá una nueva fábrica que esperamos sea bien acogida por la canasta básica familiar.

—¿Qué líneas están manejando para alcanzar ese objetivo? ¿Cuál es la participación que alcanzan en el país?

Es difícil mencionar nuestra escala de participación. Son distintos productos -159 comestibles distribuidos en seis líneas distintas- y cada uno tiene una participación particular. Actualmente, la pasta tiene mayor fuerza y relevancia (hasta el 60% de participación en el mercado occidental), aspecto que es menor en el oriente y nos enfocamos en mejorar nuestros volúmenes. En el caso de panificados; por ejemplo, integramos a profesionales que trabajaron para grandes marcas, como Bimbo, y así también apuntamos a diversificar nuestro portafolio.

—¿A qué nichos de mercado apuntan con la diversificación?

Los nichos en los que siempre vamos a trabajar son los productos principales de la canasta familiar. No apuntamos a productos premium, ya que nuestra función es crear productos de consumo masivo y de alta rotación. Antes, la canasta familiar en Bolivia era muy reducida y vemos que se desarrolló una masa de consumo apoyada en una clase media que es importante para todas las fábricas a escala nacional.

—¿Esto significa que el consumidor está migrando a nuevos productos?

El consumidor día a día está migrando y buscando lo nuevo. Es más exigente. El contrabando, el gran enemigo de la industria nacional, nos quita mercado, pero también nos pone una vara muy alta. El paladar boliviano exige calidad porque el contrabando que ingresa al país no es económico y está bien posicionado en sus lugares de origen. Entonces, esto también nos exige tener un producto de calidad y eso es lo que busca el consumidor de hoy.

—Más allá del consumidor y teniendo en cuenta la importación de productos, ¿cómo observa el comportamiento y la competencia de La Suprema?

Los principales competidores son nacionales. En algunos productos específicos competimos con la industria extranjera. En el caso específico de galletas, que es lo que fabricamos en Santa Cruz, nuestro competidor también es nacional, pero hay una amplia oferta del mercado de importación, ya que en los países vecinos la devaluación de la moneda hace que Bolivia sea atractiva para el ingreso de sus productos.

—Además de la innovación y los nuevos productos en agenda, ¿qué planes de crecimiento proyectan para el futuro?

El plan trazado a largo plazo con distintas líneas que vamos a ir incorporando no lo puedo mencionar a detalle por una cuestión de estrategia. Pero, la base de nuestras inversiones van a estar en Santa Cruz y vemos que es el mercado que más rápido crecerá, pero no nos podemos olvidar de La Paz y en esa plaza modernizaremos nuestras líneas y veremos qué otros productos podemos adherir a nuestro portafolio.

—¿Hay planes de internacionalización de la marca?

Exportamos a Paraguay nuestra línea de queques y galletas. En un futuro inmediato planeamos entrar a ese mercado con nuestra línea de avena. También estamos negociando el ingreso a Perú, así como a otros países donde hay requerimientos, pero estamos analizando el tema. Cabe recalcar que por las exigencias sanitarias abrir nuevos mercados toma entre seis y nueve meses.

—¿Qué porcentaje de la producción llega a otros países?

No más del 5%, pero estimamos que en el futuro llegaremos al 30%, una vez se consolide el plan de expansión.

—¿Qué lectura hace del rumbo de la industria nacional?

El sector industrial debe fortalecerse mostrando al público que lo que producimos en Bolivia es de un alto estándar internacional y trabajar en el posicionamiento, así como ocurre en ciertos nichos de mercado del sector. El producto nacional es bueno, pero falta valorarlo. Además de esto, otro compromiso es reducir el uso de plásticos como una práctica medioambiental y para lograr ese objetivo se tiene que innovar en el tema de empaques.