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Paraguay anunció ayer que trasladará nuevamente a Tel Aviv la sede de su embajada, que había sido llevada a Jerusalén el 21 de mayo, lo que provocó la inmediata reacción de Israel, que decidió cerrar su representación diplomática en Asunción.

El nuevo gobierno del presidente Mario Abdo Benítez explicó que tomó esa decisión por su deseo de “contribuir a que se intensifiquen los esfuerzos diplomáticos regionales e internacionales con el objeto de lograr una paz amplia, justa y duradera en Oriente Medio”, según un comunicado de la Cancillería.

De inmediato, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu consideró “gravísimo” ese anuncio y ordenó el cierre de la embajada israelí en Asunción.

A su vez, los palestinos aseguraron que abrirán una embajada en Asunción. El ministro de Exteriores Riyad al-Maliki declaró que será “una señal de estima a la valiente posición del gobierno paraguayo”, según la agencia Wafa.

La cancillería israelí calificó de “decepcionante” la medida de Paraguay y sostuvo que “tensa las relaciones entre los dos países”, en un mensaje en Twitter.